Acapulco enfrenta una crisis que parece contradictoria: cada temporada de lluvias caen millones de litros de agua, pero gran parte termina mezclada con drenaje y contaminando el mar, mientras muchas colonias sufren escasez durante el estiaje.

Ante este panorama, el Jardín Botánico de Acapulco impulsa un proyecto ecológico que apuesta por humedales artificiales, infiltración natural y plantas capaces de limpiar aguas residuales de forma mucho más barata que una planta de tratamiento convencional.

La iniciativa fue presentada durante el XXI Día Nacional de los Jardines Botánicos y plantea una alternativa sustentable para recuperar parte del agua que hoy se desperdicia en el puerto.

¿Cómo funciona el proyecto para limpiar el agua en Acapulco?

La propuesta utiliza sistemas biológicos inspirados en procesos naturales para filtrar y regenerar agua contaminada.

El proyecto consiste en construir barreras con piedra, arena y cemento dentro de arroyos y canales para disminuir la velocidad del agua de lluvia y permitir que se infiltre al subsuelo, ayudando a recargar los mantos acuíferos.

Además, se implementaron humedales artificiales con plantas especializadas en fitorremediación, una técnica que aprovecha especies vegetales para absorber contaminantes y limpiar el agua.

Entre las plantas utilizadas destacan:

  • Carrizo
  • Tule
  • Papiro
  • Lirio acuático
  • Mangle
  • Plátano

Pero la especie que más llamó la atención fue el zacate vetiver, considerado la “planta estrella” del proyecto debido a sus raíces profundas capaces de filtrar metales pesados y evitar la erosión del suelo.

El problema del agua contaminada en la bahía de Acapulco

Durante la conferencia, el colaborador del Jardín Botánico, Saúl Castillo, explicó que actualmente existen al menos 22 descargas de aguas negras que llegan directamente a la bahía.

El especialista aseguró que el problema no es la falta de agua, sino la mala gestión del recurso. “Sí hay agua, solo que está mal gestionada”, explicó durante la presentación.

El proyecto nació originalmente como una solución interna para el propio Jardín Botánico, que diariamente necesita entre 15 y 20 mil litros de agua para riego y gastaba fuertes cantidades de dinero en pipas. Con este sistema natural, buscan reducir costos y al mismo tiempo ayudar al medio ambiente.

Uno de los puntos más importantes de la presentación fueron los resultados de laboratorio obtenidos entre 2025 y 2026. Según los estudios expuestos, el agua tratada mediante estos filtros naturales mostró una reducción drástica en coliformes fecales.

En una de las zonas analizadas, los niveles pasaron de 150 unidades en 2025 a apenas 3.6 en 2026, una mejora considerable que incluso permitiría reutilizar el agua para riego agrícola.

Los impulsores del proyecto aseguran que este tipo de soluciones cuestan mucho menos que las plantas de tratamiento tradicionales, cuyos gastos de operación suelen ser demasiado elevados para muchos municipios.

Buscan replicar el modelo en otras zonas del puerto

Activistas y especialistas hicieron un llamado para que este modelo pueda implementarse en más puntos de Acapulco y ayude a disminuir la contaminación que afecta a playas, lagunas y cuerpos de agua.

También consideran que este tipo de proyectos comunitarios podrían convertirse en una herramienta importante frente a la crisis hídrica y ambiental que vive el puerto.

La intención es demostrar que las soluciones basadas en la naturaleza no solo ayudan al medio ambiente, sino que también pueden representar ahorros económicos y una alternativa real para recuperar espacios contaminados.