La violencia que durante años marcó a Tabasco no se quedó solo ahí. La Barredora, el grupo criminal encabezado presuntamente por Hernán Bermúdez Requena, alias “El Comandante H”, habría extendido su dominio hacia Chiapas, de acuerdo con informes de inteligencia militar.
Mismos que han documentado ejecuciones, traiciones internas y una red de corrupción que alcanzó a autoridades locales y federales en la entidad chiapaneca.
Lejos de ser una expansión en silencio, el avance del grupo estuvo acompañado de asesinatos, mensajes intimidatorios y disputas por el robo de combustible, el secuestro y el narcotráfico en la frontera sur.
La Barredora buscó extenderse por México
El grupo criminal nació como una estructura con fuerte presencia en Tabasco, donde logró consolidarse gracias a una combinación de violencia extrema y funcionarios en el poder.
Su líder, Hernán Bermúdez Requena, fue secretario de Seguridad Pública durante el gobierno de Adán Augusto López , un periodo que hoy está bajo la lupa.
Según los reportes, el grupo no solo se dedicaba al robo y contrabando de combustible, sino también a extorsiones y secuestros para controlar plazas estratégicas.
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Pero las alertas se encendieron cuando el 20 de septiembre de 2021, en el ejido Macayo, municipio de Huimanguillo, Tabasco, fue localizado el cuerpo de un hombre con huellas de tortura y un narcomensaje firmado por La Barredora.
La víctima era Cristóbal Silva Castro, alias “El Diablo”, un presunto huachicolero que operaba en Reforma, Chiapas.
De acuerdo con la investigación, fue secuestrado en Chiapas por hombres armados y trasladado a Tabasco para ser ejecutado. Este asesinato sirvió para avisar que el grupo iba por la plaza chiapaneca.
Disputas por el territorio en Chiapas
Los informes señalan que “El Diablo” trabajaba para La Barredora, pero habría intentado traicionar al grupo para cambiarse al bando de Uriel García Flores, alias “El Pescuezo”, un cabecilla regional dedicado a la extorsión y al robo de combustible en Chiapas.
Ese mercado era clave y estaba en disputa con Bermúdez Requena. Una traición que se pagó con sangre, pero mientras tanto, las autoridades aseguraban que todo estaba bajo calma.
Dos meses después del asesinato, militares documentaron la presencia del cártel en Chiapas. El grupo contaba con operadores que hoy buscan ser testigos protegidos de la FGR, y Adderly Michel Frías Morales, encargado del contrabando vía lanchas y buques.
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De día funcionario y de día criminal en Tabasco
Los reportes militares revelan que la organización de Bermúdez Requena incluía personal de la Fiscalía General de la República en Chiapas, así como servidores públicos de la fiscalía estatal y policías estatales.
Este manto permitió que el grupo operara con impunidad, facilitando secuestros, traslados y asesinatos sin intervención inmediata de las autoridades.
Hoy, el exsecretario de seguridad está en prisión, pero guarda silencio. No ha querido hablar de sus presuntos crímenes, ni de sus cómplices, ni del entramado político y criminal que permitió a La Barredora expandirse hasta Chiapas.