Ni siquiera el Paseo de la Reforma, considerada una de las avenidas más bellas y emblemáticas del país, logra escapar del desbordamiento del comercio informal. En los últimos meses, los puestos ambulantes han ganado terreno, concentrándose principalmente en las entradas del Bosque de Chapultepec, lo que ha generado una ola de quejas entre peatones y turistas.
Peatones en riesgo y mal aspecto
A pesar de ser un sitio de gran atractivo para el turismo nacional y extranjero, la saturación de puestos obstaculiza el libre tránsito. Usuarios del espacio público señalan que la falta de orden obliga a los caminantes a adaptarse a espacios reducidos, comprometiendo la seguridad en los cruces.
“Las personas que vamos caminando tenemos que adaptarnos a esto. Hay cruces donde es complicado pasar de manera segura”, comentó una transeúnte local, durante un sondeo realizado en la zona.
Por su parte, visitantes coinciden en que, aunque la avenida es “bastante bonita”, el ambulantaje afecta la estética del paisaje urbano. “Podría tener un mejor aspecto”, señaló una turista en la capital, sugiriendo que el gobierno debería regular estos espacios para no afectar ni al comerciante ni al peatón.
Basura y malos olores: El otro rostro de Reforma
Aunque el personal de limpieza mantiene la zona bajo control, la generación de residuos es constante. Los peatones denuncian que en ciertos puntos el ambulantaje conlleva:
- Malos olores derivados de la venta de alimentos.
- Acumulación de basura en jardineras y banquetas.
- Contaminación auditiva constante.
Es por esto que en Paseo de la Reforma ya es común también ver plagas como ratas.
La cifra negra del ambulantaje
A pesar de los operativos intermitentes de las autoridades para retirar los puestos, el fenómeno del “torerismo” (comerciantes que se retiran y regresan minutos después) impide una solución definitiva.
De acuerdo con datos oficiales, en la Ciudad de México hay 80 mil comerciantes ambulantes registrados; sin embargo, las autoridades estiman que la cifra real es alarmante, superando los 200 mil, lo que evidencia el reto de regularización que enfrenta la capital.