Una investigación internacional coordinada por el doctor José Luis Balcázar reveló que la contaminación por microplásticos y nanoplásticos acelera la resistencia a los antibióticos al crear un entorno ecológico llamado “plastisfera”, donde las bacterias intercambian genes de resistencia de forma masiva.
Y es que, la resistencia antimicrobiana es una de las crisis sanitarias globales más urgentes del siglo XXI, pues las bacterias se vuelven inmunes a:
- Infecciones comunes
- Operaciones quirúrgicas cotidianas
Las cuales, de no tratarse correctamente, podrían volverse mortales y afectar directamente a la población, animales e incluso ecosistemas expuestos al consumo de agua, alimentos y aire contaminados por partículas plásticas.
¿Cómo evitar los microplásticos?
el uso de debemos tomar medidas urgentes para disminuir el uso de plásticos de un solo uso, como:
- Filtrar adecuadamente el agua de consumo
- Evitar la automedicación
- Exigir políticas de vigilancia ambiental integradas
Asimismo, en México piden:
- Emplear purificadores de agua domésticos
- Uso responsable de fármacos
- Higiene aimentaria
- Lavar y desinfectar rigurosamente frutas y verduras
- Moderar el consumo de especies marinas como mariscos y moluscos
- Evitar calentar alimentos o líquidos en contenedores de plástico en el microondas
¿Qué descubrió el estudio sobre los microplásticos y los medicamentos?
¿Cuál es el problema de la "plastisfera"?
Los fragmentos de plástico degradados funcionan como imanes para concentrar restos de antibióticos, metales pesados y biocidas, los cuales están presentes en el medio ambiente y al unirse con estos elementos en la superficie plástica, se genera una presión selectiva donde solo sobreviven y se multiplican las bacterias más fuertes y peligrosas.
Asimismo, los nanoplásticos —partículas aún más diminutas— alteran la fisiología de las bacterias, incrementando la permeabilidad de sus membranas y obligándolas a transferir sus genes de resistencia con mayor velocidad.
De hecho, el análisis descubrió que los plásticos catalogados como “biodegradables” o ecológicos representan un riesgo de conjunto global de bacterias ambientales o benignas aún mayor que los plásticos convencionales; esto debido a que los materiales alternativos generan ambientes ricos en nutrientes que aceleran el crecimiento microbiano y disparan la circulación de genes nocivos entre las bacterias.