Una investigación internacional coordinada por el doctor José Luis Balcázar reveló que la contaminación por microplásticos y nanoplásticos acelera la resistencia a los antibióticos al crear un entorno ecológico llamado "plastisfera", donde las bacterias intercambian genes de resistencia de forma masiva.
Y es que, la resistencia antimicrobiana es una de las crisis sanitarias globales más urgentes del siglo XXI, pues las bacterias se vuelven inmunes a:
- Infecciones comunes
- Operaciones quirúrgicas cotidianas
Las cuales, de no tratarse correctamente, podrían volverse mortales y afectar directamente a la población, animales e incluso ecosistemas expuestos al consumo de agua, alimentos y aire contaminados por partículas plásticas.
¿Cómo evitar los microplásticos?
De acuerdo con la investigación,el uso de debemos tomar medidas urgentes para disminuir el uso de plásticos de un solo uso, como:
- Filtrar adecuadamente el agua de consumo
- Evitar la automedicación
- Exigir políticas de vigilancia ambiental integradas
Asimismo, en México piden:
- Emplear purificadores de agua domésticos
- Uso responsable de fármacos
- Higiene aimentaria
- Lavar y desinfectar rigurosamente frutas y verduras
- Moderar el consumo de especies marinas como mariscos y moluscos
- Evitar calentar alimentos o líquidos en contenedores de plástico en el microondas
¿Qué descubrió el estudio sobre los microplásticos y los medicamentos?
Según el estudio, publicado el pasado 16 de junio del 2026 en la revista especializada Applied and Environmental Microbiology de Estados Unidos y España, las partículas de plástico en océanos, ríos y suelos absorben contaminantes y actúan como redes de intercambio genético, los cuales fortalecen a las bacterias frente a los fármacos.
¿Cuál es el problema de la "plastisfera"?
Los fragmentos de plástico degradados funcionan como imanes para concentrar restos de antibióticos, metales pesados y biocidas, los cuales están presentes en el medio ambiente y al unirse con estos elementos en la superficie plástica, se genera una presión selectiva donde solo sobreviven y se multiplican las bacterias más fuertes y peligrosas.
Adiós a los plásticos de un solo uso en la CDMX
Asimismo, los nanoplásticos —partículas aún más diminutas— alteran la fisiología de las bacterias, incrementando la permeabilidad de sus membranas y obligándolas a transferir sus genes de resistencia con mayor velocidad.
De hecho, el análisis descubrió que los plásticos catalogados como "biodegradables" o ecológicos representan un riesgo de conjunto global de bacterias ambientales o benignas aún mayor que los plásticos convencionales; esto debido a que los materiales alternativos generan ambientes ricos en nutrientes que aceleran el crecimiento microbiano y disparan la circulación de genes nocivos entre las bacterias.
