Ante el cambio climático que afecta al planeta, el primer gas contaminante al que se le busca es el dióxido de carbono, el cual es uno de los gases de efecto invernadero, es decir, que almacena en la atmósfera el calor proveniente del Sol. Sin embargo, este no es el único.
Existe otro gas que llama la atención de los científicos: el metano, el cual tiene mayores capacidades de almacenar el calor, ya que incluso supera al dióxido de carbono. Especialistas de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio de Estados Unidos (NASA) señalan que el metano es 80 veces más eficaz para atrapar el calor durante los 20 años posteriores a su liberación en el aire.
Ante ello, los especialistas llaman a evitar la propagación de este gas en la atmósfera y por ello señalan a los “superemisores”. Aunque ¿de qué se trata este término?
¿Qué son los superemisores?
Los superemisores de metano son instalaciones, equipos y otras obras de infraestructura que emiten altas tasas de este gas, generalmente están relacionadas con las industrias de combustibles fósiles, proceso de desechos o agricultura, explica la NASA.
La misma agencia espacial, con ayuda de satélites conformados por la Investigación de Fuentes de Polvo Mineral en la Superficie de la Tierra (EMIT, por sus siglas en inglés) detectó en octubre de 2022 más de 50 superemisores en Asia Central, Medio Oriente y el suroeste de Estados Unidos.
La agricultura y los residuos orgánicos generan un 30% de las emisiones de metano, mientras que los combustibles fósiles emiten un 35% de este gas, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Otra preocupación por el metano es que este gas persiste durante 10 años en la atmósfera, lo cual, aunado a su potente capacidad para almacenar el calor, acelera el cambio climático.
Los especialistas del EMIT hallaron grandes columnas de metano que salen de campos petrolíferos en el sur de Teherán, Irán, así como al sureste de Carlsbad, en Nuevo México.
Con la detección de estos superemisores, es posible reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y así ayudar a cumplir la reducción de al menos un tercio de emisiones de metano a los 121 países que firmaron el compromiso en la Conferencia de Cambio Climático en Glasgow, en el año 2021.
