Lo que nació en 2019 como una herramienta constitucional para empoderar al ciudadano, en Oaxaca, terminó convirtiéndose en un “ejercicio de cuarta”. La consulta de revocación de mandato del gobernador Salomón Jara, diseñada en teoría para la rendición de cuentas, exhibió fallas estructurales, un abstencionismo masivo y, según denuncias de sus propios aliados, un fraude operado con recursos públicos.
El costo de esta “simulación” —como la califican los críticos al no ser vinculante— fue de 186 millones de pesos. Entre la impresión de boletas, salarios, logística y transporte, cada voto emitido le costó al erario oaxaqueño aproximadamente 135 pesos.
Dinero a la basura y “milagros” estadísticos
El desperdicio financiero es palpable. Se presupuestaron 36 millones de pesos solo para boletas, pero el material usado apenas representó 8.7 millones. Esto se traduce en una pérdida directa de 28.2 millones de pesos en papel que terminó en la basura, reflejo de una participación de apenas el 29.9%, muy lejos del 40% legal para que el resultado tuviera validez.
Sin embargo, lo más alarmante no fue el dinero, sino los “datos mágicos”. El Partido del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano denunciaron irregularidades grotescas en municipios clave:
- Ocotlán: Se registraron 41 mil votos a favor de Jara, en un municipio que solo tiene 23 mil habitantes.
- Putla Villa de Guerrero: Presumieron 47 mil votos, cuando su población total es de 34 mil personas. Para cuadrar estas cifras, habrían tenido que votar niños, adolescentes y, literalmente, revivir a los muertos.
Susto para Salomón Jara: 38% vota por revocarle el mandato y PT exige su renuncia
Ruptura en la 4T: PT exige salida de Salomón Jara
La jornada electoral detonó la guerra interna. Benjamín Robles, líder del PT en Oaxaca y antiguo aliado, acusó frontalmente a Salomón Jara de usar las “viejas mañas": compra de votos con mantas (como en San Pedro Amuzgos), coacción de funcionarios y relleno de urnas.
“Salomón Jara es el usurpador de Oaxaca, ya no es gobernador... Se instalaron 2 mil 800 casillas, fueron 724 donde toda la población, los muertos y los que no viven en la sección fueron a votar por este delincuente...”, sentenció Robles.
El dirigente petista denunció la existencia de “casillas zapato” (donde el 100% de los votos son para un candidato) e incluso acusó que se “cayó el sistema” varias veces para manipular los datos.
A pesar de que el 58.8% de los que participaron votaron por la permanencia (contra un 38.1% que pidió su revocación), la legitimidad de Jara ha quedado hecha trizas. Analistas advierten que estos números reflejan un fenómeno de ruptura al interior de la 4T y el hartazgo por una gestión envuelta en escándalos de corrupción y nepotismo.
Este miércoles se espera una “lluvia de recursos legales” para investigar al mandatario, a quien sus propios socios políticos ya llaman “gobernador espurio”.