El nuevo titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, sostuvo este jueves su primera llamada oficial con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en un momento especialmente delicado para la relación bilateral.
Apenas días después de asumir el cargo en sustitución de Juan Ramón de la Fuente, Velasco inició su gestión con un diálogo que, según ambas partes, buscó reafirmar la cooperación en temas clave como seguridad y migración.
De acuerdo con la Cancillería mexicana, ambos funcionarios reconocieron avances en materia de seguridad, subrayando el respeto a los principios acordados entre ambos países. Sin embargo, el mensaje llega en un contexto donde la violencia, el crimen organizado y el tráfico de drogas siguen siendo puntos de tensión constantes.
Migración y seguridad, los ejes de una relación bajo presión
Por su parte, el Departamento de Estado destacó que la llamada sirvió para impulsar una colaboración más estrecha, especialmente frente al fenómeno de la migración irregular.
Mientras Washington habló de frenar la “migración masiva ilegal”, el gobierno mexicano optó por un tono más diplomático al referirse a los desafíos en “movilidad humana”, una diferencia de lenguaje que refleja las distintas posturas que históricamente han marcado la agenda bilateral.
Ambos funcionarios coincidieron en la necesidad de fortalecer los esfuerzos conjuntos, aunque sin detallar medidas concretas, lo que deja dudas sobre el alcance real de los acuerdos.
Esta mañana, el secretario Roberto Velasco (@r_velascoa) sostuvo una productiva y cordial llamada de trabajo con el secretario Marco Rubio (@SecRubio) del @StateDept, a quien le agradeció sus felicitaciones por el nuevo cargo que se le confirió.
— Relaciones Exteriores (@SRE_mx) April 9, 2026
Además, dialogaron sobre temas…
Los retos políticos que enfrenta el nuevo canciller de México
El debut de Velasco al frente de la política exterior ocurre bajo la supervisión de la presidenta Claudia Sheinbaum, en un escenario internacional complejo.
Entre los desafíos más relevantes destaca la próxima revisión del T-MEC, un proceso que se anticipa tenso ante la relación con el gobierno de Donald Trump, así como las presiones en materia de seguridad fronteriza y combate al narcotráfico.
A esto se suman fricciones diplomáticas con países como Perú y Ecuador, además de ajustes en la relación con socios tradicionales como España, lo que obliga a la nueva cancillería a operar con cautela y estrategia.
