Platicar con amigos
05 agosto, 2018
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Fonema ‘ch’, el preferido para poner apodos, afirma investigadora de la UNAM

De acuerdo con la experta del Instituto de Investigaciones Filológicas, ‘entre amigos salen las ‘ch’ de una manera impresionante”.

México, 5 de agosto.- El sonido de la letra “ch” es el más común en el mundo de los apodos, con los cuales los seres humanos expresan los afectos o desafectos hacia las personas, afirmó Concepción Company, investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). 

De acuerdo con la experta del Instituto de Investigaciones Filológicas de la máxima casa de estudios del país, “entre amigos salen las “ch” de una manera impresionante”, porque es el fonema ideal para expresar la simpatía o ausencia de estima entre las personas.

Tras mencionar que la “ch” sólo tiene unos mil 500 años, ya que el latín no tenía este fonema, afirmó que se puede definir a los seres humanos como seres de sintaxis libre, lo que permite crear y recrear las viejas herramientas, y “lo que quieren los hablantes es mostrar nuestro mundo, antes que hablar del mundo”.

La investigadora emérita recordó que los apodos son un modo de identificar a alguien o algo, o incluso de autoidentificarse, “son un nombre propio, aunque no sean un nombre propio per se”, donde el fonema “ch” juega un papel fundamental. 

En este contexto, Company aseguró que los también llamados “sobre nombres” constituyen el mundo de los afectos, aunque en su origen pueden ser también desafectos. 

Al respecto la también integrante de la Academia Mexicana de la Lengua (AML) señaló que el único patrimonio que tienen las personas para “cargar” la afectividad por alguien más “es el patrimonio intangible de los seres humanos: la lengua”. 


Señaló que los apodos no tienen una fecha de inicio, pero datan desde que la lengua española es tal. “En Latín había apodos, no hay lengua que no tenga esa necesidad expresiva, nació con la lengua humana. Seguramente iniciaron con acortamientos expresivos, apreciativos o despreciativos, para identificar al otro”.

Por lo tanto, aclaró, “no creo que ahora haya más apodos, sino más comunicación visible; apodos siempre ha habido, y pasan a sustituir al nombre propio, porque tienen esa función”.

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