A partir de 2023, los niños y jóvenes tapatíos que acostumbran jugar fútbol en la calle tendrán que pensarlo dos veces antes de salir con el balón a su colonia, pues el Gobierno municipal de Zapopan, en Jalisco, aprobó modificaciones a la Ley de Ingresos del próximo año que atentan contra la famosa cascarita en la banqueta, pues ahora está incluida como actividad prohibida y con una multa de por medio para los padres de familia.
De acuerdo con los cambios confirmados por el gobierno jalisciense, el sustento se encuentra en el Reglamento de Policía y Buen Gobierno de Zapopan, donde presumen que el objetivo es preservar la armonía entre las colonias, por lo que si los jóvenes provocan disturbios o molestan a la comunidad, se notificará a las autoridades y podrán ser sancionados.
Esto incluye daños a la propiedad, obstrucción en la circulación, a los peatones y que moleste a las personas cercanas, quienes en caso de oficializar la queja, podrían provocar una multa de hasta 30 UMAS (Unidades de Medida y Actualización), la cual equivale a 13 mil pesos mexicanos.

La multa por jugar futbol en la calle sera de hasta 13 mil pesos en Zapopan
Dentro del artículo 41 del reglamento, en la fracción X, especifican que se considerarán faltas a las libertades, al orden y la paz pública cuando se provoquen "molestias a las personas o a sus bienes, siempre que no se causen daños, por la práctica de juegos o deportes individuales o de conjunto fuera de los sitios destinados para ello".
Con el objetivo de homologar las sanciones en la Ley de Ingresos para el Ejercicio 2023, la modificación quedó plasmada en el artículo 128 y la multa parte de los 2 mil hasta los 13 mil pesos, ya que dentro pueden haber otro tipo de infracciones en contra de la comunidad de Zapopan y que entrará en vigor a partir del 1° de enero de 2023.
Cabe señalar que la fracción señala implícitamente que estas cascaritas deberán ser albergadas en espacios destinados para ella, por lo que queda prohibido realizar "cascaritas" en calles, banquetas o cualquier sitio que no haya sido diseñado para jugar un deporte.
Esta decisión ha generado controversia en políticos del municipio, del estado y la sociedad en general, pues aunque se busca preservar el orden y salvaguardar la integridad de los menores, también se está mermando el desarrollo e interés por el deporte en menores.
