Gabriela salió en defensa de su hijo Ísai, pidiendo que sus acciones sean comprendidas y asegurando que no todo ocurre con mala intención. Además, señaló a Isabel como una persona entrometida y profundamente afectada por la pérdida de su hijo a causa del bullying, insinuando que esa experiencia influye en cómo percibe actualmente las situaciones relacionadas con Ísai. Las declaraciones encendieron aún más el conflicto familiar y abrieron un fuerte debate sobre los límites, la empatía y la responsabilidad.