Andrés está preocupado porque, ahora que regresó su papá, podría perder la casa donde vive con su hermano. Después de una ausencia de 25 años, Víctor está dispuesto a vender la casa donde viven sus hijos, pues argumenta que le pertenece y que necesita ese dinero para tratarse del hígado, aunque le debe a la tienda de casa una cuenta importante por no pagar las cervezas que se bebe. El hermano de Andrés quiere ayudar a su padre, pero al escuchar los testimonios de Lizbeth y Verónica, podría cambiar de parecer.