Samuel, el amigo de Lalo, se presenta en la clínica de emociones presumiendo que conoce a Lalo mejor que nadie. Samuel niega haber aconsejado a Lalo que avanzara en su relación con Verónica, aunque sí le dijo que siguiera a su corazón. Lalo, al sentirse entre la espada y la pared, termina confesando quién es la dueña de su corazón.