Violeta asegura que su sobrina es una loca, pues piensa que anda con su marido. Sólo porque Violeta y el esposo de su sobrina entrenan juntos, la está metiendo en problemas con su marido, con quien ha estado casada por más de 25 años. Ahora, por los chismes de Sonia, está de boca en boca en su casa. Violeta no le ve nada de malo en entrenar a Román e incluso ha accedido a vestirse sin arreglar para no incomodar a Sonia.