El frío se acerca con fuerza, dejando un anticipo de cómo serán los próximos meses: temperaturas bajas, viento y ambientes secos que pueden afectar seriamente la piel. Prepararse a tiempo es clave para evitar daños y mantenerla saludable durante toda la temporada.
Por eso, nada mejor que iniciar los cuidados cuanto antes. Adoptar hábitos de protección de la piel desde ahora asegura que, cuando el invierno llegue en su plenitud, tu cutis se mantenga suave, protegido y radiante sin inconvenientes. No obstante hay otras recomendaciones que debes tener en cuenta.
Hidratación constante
El frío puede ser traicionero: reseca la piel y la deja tirante. Por eso, no escatimes en cremas o geles humectantes que se adapten a tu tipo de piel. La Clínica Alemana recomienda aplicarlas mañana y noche ayuda a reforzar la barrera natural, mantener la suavidad y evitar esas molestas descamaciones.
Protección solar diaria
Aunque el sol invernal parezca débil, los rayos UV siguen haciendo de las suyas. The Times Of India sostiene que usar protector solar todos los días es un must: evita manchas, envejecimiento prematuro y daños acumulativos. Sí, incluso si estás todo el día en interiores con luz natural: tu piel no descansa.
Limpieza suave
Olvida los jabones agresivos que dejan la piel tirante. Mejor opta por limpiadores suaves que retiren impurezas sin resecar. Esto prepara tu rostro para absorber mejor la hidratación y mantiene el equilibrio natural de aceites que tanto necesita en invierno.

Exfoliación moderada
Una vez o dos por semana alcanza para eliminar células muertas y darle un empujón a tus cremas hidratantes. No te pases: el frío ya sensibiliza la piel, y una exfoliación excesiva puede provocarle más daño que beneficio.
Protección frente al viento y frío extremo
Bufandas, gorros y productos con barreras protectoras son tus aliados. Evitan que el viento y las bajas temperaturas causen enrojecimiento, tirantez o incluso pequeñas grietas. Cuida tu piel como cuidarías un tesoro porque ella te protege todo el año, sin excepciones.
Alimentación y agua
No todo está en la crema: lo que comes también cuenta. Frutas, verduras, grasas saludables y buena hidratación ayudan a reforzar la piel desde adentro. Vitaminas como la E, la C y los omega-3 mantienen tu barrera cutánea fuerte y tu rostro con un glow natural, incluso en los días más fríos.
¿Por qué el frío lastima tanto la piel del rostro?
El frío siempre le juega una mala pasada a la piel del rostro: el viento y las bajas temperaturas hacen que los vasos sanguíneos se contraigan, y como resultado, llega menos oxígeno y nutrientes a la piel. Además, el aire seco la deja perder agua rapidísimo, generando tirantez y esas molestas descamaciones que nadie quiere.

Y no termina ahí: la brisa helada también debilita la barrera natural de la piel, esa que la protege y la mantiene hidratada. Así se vuelve más sensible, enrojecida y propensa a irritaciones o grietas. Por eso, mimarla con buenos hábitos y productos adecuados es la clave para mantenerla suave y radiante durante todo el invierno.














