La avena es buenísima, sobre todo si la agregas a tu dieta a través de licuados nutritivos para desayunar combinada con otras frutas y semillas para potenciar sus beneficios.
Las recetas más populares incluyen manzana, plátano o papaya, y aquí te decimos cómo prepararlas para mejorar la digestión y aprovechar toda su fibra. Se recomienda usar leche baja en grasas o vegetales, o mejor aún, pura agua.
1. Licuado de avena y manzana
Beber el licuado de avena y manzana en el desayuno potencia los beneficios de la fibra de ambos ingredientes. Según Healthline, también combate la diarrea y disminuye la inflamación del sistema digestivo. Para prepararlo, sigue la receta:

- ½ taza de avena
- 1 manzana grande partida en trozos sin semillas
- 1 taza de yogur natural sin azúcar
- ½ taza de agua
- ½ cucharadita de canela en polvo
- 1 cucharada de miel
2. Licuado de avena y plátano
Este licuado ayuda al corazón porque regula la presión arterial, tiene potasio en un 9% por pieza, una porción diaria recomendada por Medical News Today. Para prepararlo necesitas:

- ½ taza de hojuelas de avena
- 1 plátano congelado
- 1 taza de leche
- 1 cucharada de miel
- (Puedes agregar 1 taza de fresas para darle más sabor)
3. Licuado de avena con papaya
Este licuado de avena con papaya es muy nutritivo, ya que contiene vitamina A y C, fibra, complejo B, potasio, magnesio, ácido fólico, papaína, agua y enzimas que ayudan a la digestión, según el Gobierno de México. Para prepararlo, hazlo de la siguiente manera:

- ½ taza de leche
- ½ taza de avena
- ½ cucharadita de canela en polvo
- ½ papaya en cubos
- 1 cucharada de miel
- Hielo al gusto
Para prepararlo, solo coloca todos los ingredientes en la licuadora y mezcla por un minuto. Sirve y disfruta tu delicioso licuado.
¿Cuáles son los beneficios de tomar licuado de avena además de mejorar la digestión?
Si bebes un licuado de avena todos los días, tu cuerpo notará la diferencia. Entre sus beneficios, más allá de mejorar la digestión, fomenta la saciedad; por eso se recomienda en ayunas. Además, según Eating Well, ayuda a reducir enfermedades, mejorar la salud intestinal y facilita la evacuación.
