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Datos curiosos sobre los hábitos nocturnos de los colibríes, el ave más espiritual del mundo

Este pajarito es asociado con la buena fortuna y la presencia de seres queridos por lo que su presencia es muy codiciada.

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Este pajarito es muy curioso.|Canva

Una de las aves más misteriosas y espirituales del mundo, es el colibrí. Ellos se caracterizan por su pequeño tamaño, colores brillantes y su interesante vuelo por lo que muchos quieren tener su presencia en el jardín.

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Algunas culturas asocian su presencia con la buena fortuna, la esperanza y la transformación. Este pájaro biológicamente tiene un comportamiento nocturno que es muy llamativo y es muy diferente a la actividad que mantiene durante el día ya que reduce al mínimo sus funciones vitales con el objetivo de ahorrar energía.

¿Cuáles son los hábitos nocturnos del colibrí?

El colibrí en la noche necesita realizar cambios que son indispensables para sobrevivir debido a que su metabolismo es uno de los más rápidos del reino animal. Cuando llega la noche esta ave busca un lugar protegido para pasar la noche por lo que pueden elegir ramas ocultas entre las hojas de los árboles para alejarse de los posibles depredadores. Las hembras que están criando permanecen en los nidos junto a sus pichones.

Cuando eligen el refugio adecuado pues los colibríes permanecen inmóviles y disminuyen su actividad notablemente. Esto es totalmente opuesto a la conducta que mantienen durante el día.

Otro dato interesante es que los colibríes ingresan en un estado fisiológico que es conocido como torpor. Este es un proceso similar a una hibernación de corta duración. Este cambio reduce el gasto energético ya que:

colibrí
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  • La frecuencia cardíaca desciende de forma marcada.
  • La respiración se vuelve mucho más lenta.
  • La temperatura corporal disminuye.
  • La respuesta a estímulos externos es mínima.

Debido a este mecanismo es que pueden conservar su energía durante toda la noche. Esto es importante para una especie que consume enormes cantidades de calorías durante el día debido a su acelerado metabolismo.

Cabe destacar que el torpor se diferencia de la hibernación porque no dura semanas ni meses. Este es un estado temporal que les permite soportar las bajas temperaturas nocturnas sin comprometer el funcionamiento de sus órganos. Según especialistas en observación de aves, los colibríes pueden resistir temperaturas cercanas a 3,3 °C gracias a esta adaptación.

Tenemos que mencionar que a la mañana siguiente no recuperan su actividad rápidamente, sino que necesitan de un tiempo para volver a funcionar. Es decir que tardan entre 20 minutos y una hora para que su temperatura corporal aumente progresivamente y el metabolismo recupera su ritmo normal. Recién allí es que pueden comenzar con su actividad de buscar néctar e insectos.

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