El Feng Shui es una práctica que se basa en buscar el equilibrio de la energía y en cómo los elementos interfieren en ella. Uno de los objetos al que se le presta atención es a los espejos que se asocian con el elemento Agua ya que tiene la capacidad de duplicar lo que refleja, acelera o desvía el flujo de la energía vital como así también proyecta la luz hacia rincones oscuros del hogar.
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Si colocas los espejos en lugares equivocados puede provocar fugas de energía, dispersar la vitalidad de los habitantes o generar un ambiente de constante intranquilidad.
¿Cómo colocar los espejos según el Feng Shui?
El Feng Shui manifiesta que los espejos se deben colocar en los siguientes lugares:
El comedor principal: este es el lugar ideal ya que si hay un espejo grande en el cual se refleje la mesa del comedor, se relaciona con el duplicar los alimentos, la abundancia familiar y la prosperidad compartida.
Espacios reducidos o pasillos oscuros: otra opción es colocarlo en zonas estrechas para ampliar visualmente el espacio y dinamizar la energía en áreas donde el chi tiende a estancarse o avanzar con lentitud.
Reflejando la naturaleza o vistas agradables: si colocas el espejo reflejando una ventana donde se pueda ver el jardín, árboles o un paisaje pues ingresa el crecimiento y frescura al interior de la vivienda.

Detrás o al lado del escritorio de trabajo: este sitio es ideal porque el Feng Shui lo toma como posición de control ya que asegura que la persona no dé la espalda a la puerta de ingreso mientras trabaja.
Lugares que debes evitar:
Frente a la puerta de entrada: este sitio hace que se rebote la energía vital que intenta ingresar a la vivienda, expulsándola nuevamente hacia el exterior.
Frente a la cama en el dormitorio: al dormir el cuerpo elimina toxinas y tensiones emocionales por lo que si te ves reflejado mientras duermes pueden aparecer insomnio, pesadillas o un sueño ligero.
Frente al inodoro o dentro del baño: se potencia la fuga energética y pérdida de recursos.
Al final de un pasillo largo: acelera el paso del chi, convirtiéndolo en una energía agresiva (sha chi) que impacta de golpe contra el cristal.






