La salud de nuestro cuerpo es fundamental para tener una buena calidad de vida y aspirar a una vejez sin grandes problemas. Los expertos siempre han puesto el foco en la alimentación balanceada y la realización de actividad física de manera regular como los ejes de esos objetivos.
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Sin embargo, desde la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), académicos afirman que la evidencia apunta a que el descanso tiene el mismo nivel de importancia que el ejercicio y la dieta. “Necesitamos dormir en beneficio de nuestra salud en todos los sentidos: mental, física, emocional”, remarca Mariana Isabel Valdés Moreno, jefa de la carrera de Nutriología en la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza.
¿Cuánto importa un buen descanso?
Cuando se habla de un buen descanso no solo se hace referencia a dormir 7 u 8 horas a diario, sino a que debe ser de calidad. “Descansar es esencial para el funcionamiento de nuestro organismo, pues durante la noche se activan mecanismos que controlan la liberación hormonal, el manejo de la glucosa, la reparación de tejidos y la regulación de procesos cognitivos esenciales para la memoria y el aprendizaje”, revela Rafael Santana Miranda, responsable de la Clínica de Trastornos del Sueño.
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Los expertos advierten que la fragmentación del sueño, que comúnmente es provocada por los trastornos respiratorios nocturnos, impide que se alcancen las fases reparadoras. Por lo tanto, la consecuencia es la somnolencia, la irritabilidad o un bajo rendimiento en nuestra rutina.
¿Dormir mal engorda?
Dentro del análisis del sueño y su importancia para nuestra vida, los especialistas precisan que no dormir lo suficiente favorece que subamos de peso. Mariana Valdés advierte que cuando el sueño es de mala calidad o poco, la hormona que estimula el hambre (grelina) aumenta su concentración, mientras que la encargada de aplacar el apetito (leptina) disminuye. Por lo tanto, habrá “más ganas de comer y menos sensación de saciedad”.
Por su parte, Rafael Santana hace referencia a la alteración de la adiponectina y otras moléculas que están relacionadas con el metabolismo. En este punto, explica que “el organismo tiene controles centrales y periféricos para mantener los niveles de azúcar en sangre estables. Dormir en horarios irregulares trastoca ese delicado sistema” por lo que se desregula la glucosa.
El experto destaca que estudios científicos han demostrado que, “ante la restricción de sueño, se activan áreas cerebrales relacionadas con las ganas de comer y ello nos hace despertar con hambre”. Entonces, los profesionales insisten en que un estilo de vida saludable debe incluir actividad física, una alimentación equilibrada, el consumo de agua natural y un descanso que sea suficiente y de calidad.
