Las almohadas son uno de los elementos que se utilizan a diario por lo que mantenerlas limpias es muy importantes. Con el uso constante quedan residuos de sudor, polvo y células de la piel.
Si bien puede que limpies las fundas con frecuencia, es importante que también lo hagas con la almohada, pero esto dependiendo del material con el que esté fabricada. Ante esto es que te vamos a contar con la frecuencia que debes lavarlo y cómo hacerlo correctamente.
¿Cada cuánto se debe limpiar la almohada?
La limpieza eliminará a los ácaros y alérgenos que desencadenan reacciones alérgicas en personas sensibles. Además, si mejoras las condiciones puedes tener un descanso más saludable.
En cuanto a la frecuencia se debe lavar la funda una vez por semana debido a que está en contacto con la piel y el cabello. En cuanto al relleno debe lavarse cada 3 a 6 meses para poder eliminar sudor, polvo y ácaros.
Por otro lado, nos encontramos con la manera de limpiar las almohadas que depende del material con el que esté fabricado. Así es que debes tener en cuenta lo siguiente:
Almohadas sintéticas, de poliéster o fibra
Estas almohadas por lo general pueden lavarse en la lavadora si la etiqueta lo permite. Tienes que utilizar un programa que sea delicado, agua fría o templada y detergente suave. En el caso de que las instrucciones lo permitan puedes usar la secadora.
Almohadas de plumas
Si tienes almohadas de plumas el lavado dependerá de lo que digan las instrucciones, algunas pueden sumergirse en la lavadora mientras que otras deben ser lavadas en seco.
En el caso que puedas usar la lavadora procura utilizar un programa delicado con agua fría o templada y un detergente suave. Para secarlas, utiliza una temperatura baja y asegúrate que el relleno quede completamente seco.
Almohadas viscoelásticas
Estas no deben introducirse en la lavadora ni secadora. Lo que vas a hacer es limpiar la superficie con un paño ligeramente húmedo y detergente suave. No la empapes y deja secar al aire antes de colocar la funda.
Almohadas de látex
Por último, tenemos este material que por lo general no son aptas a lavadoras y secadoras. Ante esto lo que debes hacer es limpiar con un paño o una esponja ligeramente húmeda y detergente suave. No las retuerzas ni las expongas a temperaturas elevadas. Déjalas secarlas completamente al aire.
