El colorete es uno de los productos clave para aportar frescura y luminosidad al rostro. Sin embargo, elegir un tono que no armonice con la piel puede cambiar el resultado del maquillaje y hacer que las facciones pierdan naturalidad.
Para acertar con el color, la colorimetría ofrece una guía que permite identificar los tonos que mejor combinan con las características de cada persona. Estilistas y expertos en esta técnica comparten claves para encontrar el colorete ideal y conseguir un acabado favorecedor.
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¿Qué es la colorimetría?
La colorimetría es una técnica que estudia cómo los colores interactúan entre sí y con las características naturales de una persona. En belleza, se utiliza para identificar las tonalidades que mejor armonizan con la piel, los ojos y el cabello. También tiene en cuenta aspectos como la luminosidad, la saturación y la temperatura de los colores. Esta herramienta permite elegir maquillaje, ropa y accesorios que resalten las facciones y aporten equilibrio visual.
¿Cómo elegir el colorete ideal según tu colorimetría?
Elegir el colorete ideal según la colorimetría permite encontrar los tonos que mejor armonizan con las características naturales del rostro. Para hacerlo, es importante identificar el subtono de la piel y observar cómo se ve con diferentes colores bajo una luz natural.
Identifica el subtono de tu piel
Observa si predominan los matices cálidos, fríos o neutros. Una forma de orientarte es acercar telas de distintos colores al rostro y comprobar cuáles aportan más luminosidad.
Elige la gama adecuada
Si tu piel tiene un subtono cálido, prueba con coloretes melocotón, coral o salmón. Para los subtonos fríos, los rosas, malvas y tonos frambuesa pueden ser buenas opciones. Si tu subtono es neutro, puedes experimentar con ambas gamas.
Prueba sobre la piel
Aplica una pequeña cantidad en las mejillas y observa cómo se integra con tu tono natural. El colorete debe aportar frescura sin generar un contraste excesivo.
Intensidad
Además del color, considera la pigmentación del producto y el acabado que deseas conseguir. Los tonos suaves son ideales para un maquillaje discreto, mientras que los más intensos permiten destacar las mejillas.






