En la temporada de lluvia y humedad pues los jardines se vuelven blanco de los caracoles también de las babosas. Si bien son inofensivos para las personas, causan grandes daños en plantas, hojas y cultivos.
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Ante esta situación es que las personas buscan alternativas, en lo posible naturales, para proteger a sus jardines de los químicos agresivos. El método más popular es un repelente casero que se realiza con cáscaras de huevo, lo que lo convierte en una solución económica, ecológica y fácil de preparar.
¿Cómo preparar el repelente casero?
Ten en cuenta que los caracoles y babosas proliferan en ambientes húmedos ya que necesitan su cuerpo hidratado para desplazarse. Luego de las lluvias es habitual encontrarlos cerca de verduras, flores y plantas ornamentales. Estos animales se alimentan de las hojas tiernas y brotes nuevos.
Esta es la manera en la que puedes preparar el repelente casero:
- Debes juntar varias cáscaras de huevo.
- Luego vas a triturarlas con un mortero o procesadora hasta obtener pequeños fragmentos.
- El siguiente paso es esparcirlas sobre la tierra, especialmente alrededor de las plantas y vegetales.
Esto funciona ya que la textura filosa y seca de las cáscaras actúan como barrera natural que dificulta el desplazamiento de caracoles y babosas. Ellos optarán por alejarse sin sufrir daños y tampoco se verá alterado su ecosistema.
Debes repetir el procedimiento tras las lluvias fuertes o riegos intensos porque la humedad puede deteriorar la efectividad de las cáscaras de huevos trituradas.
También debes tener en cuenta que no solo actúa como repelente, ya que las cáscaras de huevo además aportan calcio al suelo, ayudando a fortalecer las plantas y mejorar la calidad del sustrato.
Aquí tienes un repelente casero que es fácil de hacer económico y que eliminara a estos animales, pero también contribuirán al enriquecimiento del suelo.
