Durante mucho tiempo el color blanco ha sido destinado para el baño, pero los decoradores de interior le han dado a este espacio mayor protagonismo por lo que los colores han cambiado completamente.
Si estás buscando modificar la luz, cambiar la profundidad de los muros y brindar unidad en los materiales, pues te recomendamos los mejores colores para ordenar estos espacios.
¿Cuáles son los mejores colores para tu baño?
Mostaza para encender la mañana
Este color transforma tu espacio en una cápsula solar ya que tiene la capacidad de envolver techo, piso y muros sin borrar la arquitectura. Por un lado, la ventana va a aligerar la intensidad, mientras el lavabo en tono arena aporta una transición cálida y serena.
Cabe destacar que el color no finge amplitud mediante trucos ópticos, sino que consigue que cada centímetro parezca pensado y que la falta de metros se transforme en carácter.
Rosa pálido con aire sereno
Luego tenemos este color que es un filtro delicado para la luz natural. Ten en cuenta que los sanitarios suspendidos despejan el suelo; la franja cerámica reúne las piezas; los perfiles oscuros añaden precisión.
Obtendrás una composición dulce, pero no infantil por lo que podrás tener una pausa silenciosa en tu baño.
Terracota, terrazo y una sorpresa verde
Aquí tenemos un color que brinda una calidez corporal. Su utilización rechaza la fórmula predecible de neutros fríos y grifería cromada. Los detalles negros equilibran la suavidad general. El resultado tiene energía, humor y una sofisticación construida a partir de contrastes inesperados.
Verde agua frente al paisaje
El verde agua te permite poder transformar tu espacio en un sitio abstracto. Con una ventana vertical vas a obtener profundidad, suma un banco de madera para brindar calor sin interrumpir la continuidad. Establece una conversación pausada con sus ritmos, sombras y estaciones.
Salvia bajo el tragaluz
Por último, tenemos este color que brinda serenidad. Utiliza piezas verticales para estilizar la altura. Cerca del tocador, la madera oscura introduce profundidad. Una alfombra antigua rompe la frialdad habitual de las zonas húmedas. Todo parece diseñado para habitarse lentamente.
