Cada vez que se habla del cuidado de la salud se hace referencia a la importancia de la consulta con un médico. Son los profesionales de la salud los que pueden llegar a diagnósticos certeros e indicar los tratamientos a seguir para curar cualquier dolencia o enfermedad.
Nodal rompe el silencio del ‘fuego cruzado’ cerca del rancho de los Aguilar, revela diferencias con Cazzu, habla de “Rosita” y de Pepe Aguilar
Sin embargo, desde hace muchos años diferentes culturas han apostado por la naturaleza a la hora de cuidar su salud. En las plantas, semillas y raíces han encontrado propiedades curativas que hasta la misma ciencia utiliza en la actualidad para crear medicamentos.
La inflamación abdominal
El Instituto Mayo Clinic hace referencia a la inflamación abdominal desde la óptica de diferentes posibles causas. Los eructos y los gases son naturales y comunes, afirma, pero advierte que en exceso, acompañados de distensión, hinchazón o dolor abdominal, a veces pueden interferir con las actividades diarias o causar vergüenza.
Sus expertos advierten que la distensión del estómago es la sensación de tener el estómago lleno. Además, señalan que la distensión del estómago se puede aliviar con cambios de comportamiento que reduzcan los eructos o cambios en la alimentación que reduzcan las flatulencias.
Un té para desinflamar el abdomen
En torno a lo señalado, y siempre teniendo en cuenta que lo primero es consultar con un médico, es interesante mencionar que algunas personas recurren a las infusiones naturales para tratar ciertas dolencias. En el caso de un abdomen inflamado, el té de menta piperita aparece como el más empleado.
La menta piperita ofrece propiedades digestivas debido a compuestos como el mentol que acciona sobre los músculos del tracto digestivo y facilita la expulsión de gases. Muchas personas preparan una infusión con ella debido a que tiene un efecto calmante y, por lo general, la consumen luego de las comidas o antes de irse a dormir.
Para elaborar esta infusión, se utiliza una cucharadita de menta piperita seca o algunas hojas frescas por cada taza de agua. El procedimiento consiste en verter el agua, previamente hervida, sobre la planta y dejar que repose de 5 a 10 minutos antes de filtrar. Un detalle clave es no cocinar las hojas junto con el agua ya que el hervor directo podría degradar sus principios activos.
