Para muchos tutores de mascotas, encontrar a los perros dormidos sobre sus almohadas es una escena tan cotidiana como curiosa. Aunque a simple vista pueda parecer una simple preferencia por la comodidad, lo cierto es que este comportamiento encierra múltiples significados desde el punto de vista de la psicología canina y la etología.
Especialistas en comportamiento animal aseguran que los perros no eligen ese lugar al azar. La almohada concentra estímulos sensoriales clave (olor, calor corporal y sensación de protección) que resultan altamente atractivos para ellos, sobre todo en contextos de apego emocional, ansiedad o búsqueda de seguridad.
¿Por qué los perros buscan dormir con la almohada de su tutor?
Uno de los principales factores es el olor del tutor humano. Los canes poseen un sistema olfativo hasta 40 veces más desarrollado que el de las personas. Esto les permite identificar y sentirse atraídos por los aromas que les resultan familiares y tranquilizadores.
Según la etóloga Patricia McConnell, autora de The Other End of the Leash, los perros buscan activamente el olor de sus dueños porque este les genera una sensación de calma y pertenencia. En la misma línea, el American Kennel Club (AKC) explica que la almohada suele ser uno de los objetos con mayor concentración de feromonas humanas, lo que refuerza el vínculo afectivo.
Dormir sobre este elemento de la cama sería una forma de "mantener cerca" a su referente emocional, incluso cuando la persona no está presente. Este comportamiento es más común en perros con fuerte apego o en aquellos que atraviesan momentos de estrés o cambios en la rutina.
Otros factores que inciden en la preferencia de un perro en la elección de la almohada de su tutor
Además del aspecto emocional, también intervienen factores físicos e instintivos. La almohada suele ser un lugar cálido, elevado y blando. Estas características coinciden con los espacios que los canes eligen de forma natural para descansar.
La veterinaria y especialista en comportamiento animal Sophia Yin señalaba que estos animales tienden a buscar superficies suaves y con buena visibilidad, ya que les permiten relajarse sin perder el control del entorno. Pero algunos expertos como Stanley Coren, profesor de psicología y autor de How to Speak Dog, sostienen que este hábito también puede estar relacionado con una conducta de "marcaje afectivo".
Al dormir sobre la almohada, el perro mezcla su propio olor con el de su dueño, reforzando así el sentido de pertenencia mutua. No se trata de dominancia, sino de un mecanismo social heredado de sus ancestros, que dormían juntos para fortalecer la cohesión del grupo.
