En el universo del bienestar y la nutrición, el ayuno intermitente es una de las herramientas más populares de la última década. Una variable es el ayuno circadiano, que es más sostenible y evita que las personas sufran episodios de hambre voraz que muchas ocasiones terminan en atracones.
Como una alternativa evolutiva, científica y respetuosa con el organismo, la medicina funcional promueve este último ayuno que no se enfoca en contar calorías ni en eliminar grupos de alimentos, sino en sincronizar los horarios de ingesta con el reloj biológico interno.
Según esta teoría, nuestro cuerpo está regido por los ritmos circadianos, un ciclo de 24 horas calibrado por la luz del sol que determina cuándo el sistema digestivo está óptimo para procesar nutrientes y cuándo debe entrar en modo de reparación celular.
¿Cómo mejora la digestión el ayuno circadiano?
La principal razón por la que este método mejora la digestión es la activación del Complejo Motor Migratorio (CMM), que es un mecanismo neuromuscular que actúa como la lavadora interna del sistema digestivo. Ocurre de forma exclusiva cuando el estómago y el intestino delgado están completamente vacíos, aproximadamente 4 horas después de la última comida.
Este complejo genera ondas de contracción consecutivas que barren los restos de alimentos no digeridos. el moco gástrico y el exceso de bacterias hacia el colon para su posterior eliminación.

Para implementar el ayuno circadiano, deberás aplicar la regla del desayuno retrasado, esto quiere decir comer una hora después de despertarte.
También se sugiere adelantar la cena, con una última comida que se realice al menos 3 horas antes de irte a dormir, y después solo bebe agua simple o infusiones herbales sin cafeína.

Asimismo, se recomienda diseñar platos densos en nutrientes y saciantes, que incluyan proteína de alta calidad, como pollo, pescado, res o huevos. Además de agregar grasas saludables, como aguacate, aceite de oliva virgen o frutos secos y fibra vegetal, presente en verduras de hoja verde y crucíferas.
