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4 técnicas para aplicar el rubor y lucir más joven

Este es un producto muy popular, pero que empleado incorrectamente endurece las facciones.

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El rubor es un gran aliado.|Canva

El maquillaje es una gran herramienta para poder potenciar los rasgos que nos favorecen y ocultar aquellas imperfecciones que nos dan inseguridad. Es por esto que entre sus técnicas nos encontramos con las que nos aconsejan cómo aplicar rubor para verte más joven.

Aquí te dejaremos unas estrategias interesantes para que puedas aplicar el colorete o rubor y transformar la expresión del rostro. Toma nota y aprovecha de los beneficios de estas técnicas.

¿Cómo aplicar el rubor correctamente?

El método ‘Igari’ o la técnica de corte japonés

Esta es una técnica muy popular que se inspira en el maquillaje Igari. Lo que la hace diferencia es que concentra el rubor en las mejillas, por lo que debes colocar el colorete ligeramente por debajo de los ojos y sobre la parte alta de las mejillas. Así vas a lograr unas facciones más suaves, un aspecto descansado y la piel luminosa como también juvenil.

Lo que se logra es que las mejillas parezcan más redondeadas y turgentes que se asocia biológicamente a la juventud cutánea.

La deconstrucción del mito de la sonrisa

Una de las creencias es que se debe sonreír al aplicar el colorete, pero lo especialistas dicen que no se debe hacer ya que el producto queda muy abajo cuando vuelves a tu expresión natural. Lo que debes hacer es tener la cara relajada y aplicar el rubor empezando por la parte alta del pómulo y dirigiéndote hacia la sien. Los movimientos deben ser ascendentes para ir construyendo el color de a poco y obtener un efecto rejuvenecedor.

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El rubor es un gran aliado.|Canva

El “mapa de color” bidimensional

Por otro lado, tenemos esta técnica en la que se combinan dos tonos de la misma gama. El color más claro se extiende por toda la mejilla para aportar uniformidad, pero el más oscuro se debe concentrar en el centro para crear profundidad y un acabado natural.

Difuminado periférico o el efecto de incidencia solar

Por último, tenemos esta técnica que brinda una armonía cromática. No se debe recargar la brocha o los dedos, sino emplear el residuo mínimo que queda tras la aplicación principal en las mejillas.

El remanente se debes distribuir de manera estratégica en las zonas periféricas de la estructura ósea facial: la parte alta de la frente, el puente de la nariz y los ángulos de la mandíbula. Cabe destacar que son puntos anatómicos donde el sol refleja naturalmente.

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