El taller se encendió con Leslie Gallardo, que sin miedo le entró a todo: martillazos, frases albureras y mucha risa cachondilla. Aquí, cada palabra cuenta… y cada tornillo quedó bien apretado..
El taller se encendió con Leslie Gallardo, que sin miedo le entró a todo: martillazos, frases albureras y mucha risa cachondilla. Aquí, cada palabra cuenta… y cada tornillo quedó bien apretado..