¿Te ha pasado que en ciertas ocasiones dejas que tu imaginación vuele? Es decir, que sobrepase a la razón, bueno esto es algo que Kant, uno de los filósofos alemanes más importantes y destacados de la historia resumió en una frase: “En las tinieblas la imaginación trabaja más activamente que en plena luz", con ella el pensador estableció que cuando hay falta de claridad o información en cualquier circunstancia o momento de la vida las personas tienden a tener una imaginación demasiado activa, esto se traduce en visualizar resultados de manera anticipada ya que la creatividad alcanza su punto más alto ya que se crean ideas, conjeturas y hechos que como su nombre lo dice solo son imaginarios pues en la mayoría de los casos no pasan a un plano real.
¿Cómo definió Kant la imaginación?
De acuerdo con Kant “La imaginación es la facultad de representar un objeto en la intuición incluso cuando éste no se halla presente”. Por su parte, dividió el término en tres: Imaginación empírica, imaginación trascendental, e imaginación libre. La primera es la que se encarga de evocar y conectar con hechos del pasado, la segunda busca construir la estructura básica de la experiencia uniendo las formas a priori de la sensibilidad y finalmente la tercera busca generar “ideas estéticas” y uno de sus objetivos es producir goces y nuevas formas de ver la vida.
La imaginación puede ser beneficiosa si se usa a nuestro favor ya que nos ayuda a romper con lo tradicional, a ser más ingeniosos y adentrarnos en otros mundos, sin embargo, también puede llegar a ser perjudicial cuando solo genera sobre pensamientos que alteran el sistema nervioso o que incluso podrían generar crisis nerviosas ya que “adelantarnos al futuro” no es un hecho beneficioso, especialmente cuando hay pensamientos negativos.
¿Cómo dejar de sobrepensar de forma negativa, según la filosofía?
Algunos filósofos han reflexionado acerca del tema del sobre pensamiento, algunos de ellos han sido Marco Aurelio y Epicteto quienes buscaron enseñar la "dicotomía del control" la cual consiste en clasificar cuáles son las cosas que están en nuestro control y cuáles no. De acuerdo con los filósofos es preferible “dejar ir” aquello sobre lo que no tenemos poder y solo concentrarnos en todo lo que está a nuestro alcance y manejo en el presente. Esta práctica es muy favorable practicarla, especialmente en estos tiempos modernos en donde los sobre pensamientos, el estrés y la ansiedad cada vez cobran niveles más altos.
