La felicidad no es algo efímero ni se reduce a una satisfacción emocional, según Aristóteles. De acuerdo con el reconocido filósofo griego, ésta está relacionada con llevar una vida virtuosa. Tal pensamiento se ve ampliamente reflejado en una de sus frases más célebres: “Los que obran bien son los únicos que pueden aspirar en la vida a la felicidad”; pero, ¿qué significa exactamente esta reflexión?
También te puede interesar: Friedrich Hegel, filósofo alemán: “La independencia del hombre consiste en esto: En que sabe lo que lo determina”
Para la ética aristotélica, la felicidad estaba ampliamente conectada con la virtud y la razón, pues no se reducía a sólo instantes, sino que iba más allá. Para Aristóteles, la felicidad es el resultado de llevar una vida virtuosa, guiada por las buenas acciones. En otras palabras, los actos que desempeñamos en nuestro día a día son los que nos llevan a la felicidad, dando como resultado un estado de realización de las capacidades humanas, pues el ser humano sólo es capaz de alcanzar la felicidad a través de sus propios hábitos.
De hecho, Aristóteles afirmaba que obrar bien era el fin último de todas las elecciones del ser humano. Por ello, la felicidad se reduce a buenos actos. Esta reflexión es explicada a detalle a través de su obra “Ética a Nicómaco”, en la que señala que toda acción humana está destinada a realizar un bien y que el bien supremo de todas las acciones es la eudaimonía, mejor conocida como la “felicidad” o “plenitud”.

¿Quién fue Aristóteles?
Considerado por muchos como padre de la filosofía occidental, Aristóteles destaca por ser uno de los filósofos, polímatas y científicos griegos con mayor impacto en esta disciplina. A los 17 años entró a la academia de Platón y juntos son responsables de gran parte de la historia intelectual de Occidente; pues Aristóteles solía oponerse a la filosofía empírica de su maestro, por lo que intentó diseñar su propio Estado ideal, aunque de una forma más realista.
Entre sus principales obras destacan la ya citada Ética a Nicómaco, Metafísica, Política y Retórica, por mencionar algunas; pues estas solían agruparse en tratados técnicos, mejor conocidos como el “Corpus Aristotelicum”, donde sus lecciones se encuentran clasificadas en disciplinas diferentes. Y tú, ¿estás de acuerdo con su reflexión sobre la felicidad?
