Subir a la báscula suele ser uno de los primeros pasos para comprobar si una rutina está funcionando. Sin embargo, ese número no refleja todos los cambios del cuerpo ni revela la verdadera condición física de una persona.
David Usandizaga, entrenador personal y atleta máster de CrossFit, considera que existen indicadores más útiles, especialmente después de los 60 años. La resistencia, la fuerza y la facilidad para realizar movimientos cotidianos pueden mostrar avances antes que el peso.
David Usandizaga explica por qué la báscula no debe ser la primera referencia
Usandizaga es licenciado en Educación Física y comenzó a practicar CrossFit a los 48 años. Desde entonces, ha competido dentro de las categorías máster de la disciplina.

Durante una entrevista con Fit Generation, explicó que los objetivos cambian con la edad. Una persona mayor puede priorizar conservar su autonomía y moverse sin dolor sobre una transformación estética.
“Buscan estar bien, que no se levanten de una silla y digan: ‘Ay, me duele’”, expresó. Por eso aconseja observar las sensaciones al caminar, correr o completar tareas diarias.
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La prueba de un kilómetro que puede mostrar tu condición física
Una de las referencias propuestas por Usandizaga consiste en recorrer un kilómetro y observar cómo responde el cuerpo. El objetivo no es conseguir un tiempo determinado ni competir contra otras personas, sino construir un punto de partida personal.
La distancia puede completarse caminando o corriendo, según la experiencia. Al repetirla semanas después, se puede comprobar si disminuyó el tiempo, fueron necesarias menos pausas o la respiración se recuperó más rápido.
Otra herramienta es la prueba del habla. Durante una actividad moderada debería ser posible conversar, aunque cantar resulte complicado. Si apenas se pronuncian unas palabras sin recuperar el aire, la intensidad es elevada.

La fuerza también revela si una persona está en forma
La condición física no depende únicamente de correr. La fuerza permite subir escaleras, cargar bolsas, mantener el equilibrio y conservar independencia con los años.
Un metaanálisis de 25 estudios con 1,302 adultos mayores con sarcopenia señaló que entrenar la fuerza produjo mejoras en la capacidad para caminar, el agarre y la masa magra.
Usandizaga recomienda avanzar progresivamente, aprender los movimientos y evitar cargas innecesarias. El progreso también puede medirse al realizar más repeticiones con buena técnica o levantarse con menos esfuerzo.
Las personas sedentarias o con sobrepeso pueden comenzar el kilómetro caminando a una intensidad cómoda. Ante dolor en el pecho, mareo o falta de aire fuera de lo habitual, se debe detener el ejercicio y solicitar orientación profesional.
