El dolor de rodilla puede cambiar la rutina de cualquier persona. Caminar, subir escaleras o acudir al gimnasio se vuelve más complicado cuando aparecen molestias. Si además existe un diagnóstico de artrosis, surge una pregunta frecuente: ¿conviene seguir entrenando o hacer reposo?
Inés Moreno, traumatóloga y divulgadora, abordó esta duda en una entrevista con Aprendemos Juntos, de BBVA. La especialista explicó por qué el movimiento ocupa un lugar importante en el manejo de esta enfermedad. Las investigaciones también aportan información para entender qué actividades pueden ayudar y cuándo es necesario ajustar el entrenamiento.
¿Qué dice Inés Moreno sobre entrenar con artrosis de rodilla?
“El ejercicio es súper efectivo para la artrosis, tanto de rodilla como de cadera”, afirmó Moreno. Su explicación surgió ante una pregunta sobre las recomendaciones contradictorias que había recibido una persona con dolor de rodilla: correr o guardar reposo.

Tener artrosis no significa que debas abandonar toda actividad física. El Servicio Nacional de Salud británico, conocido como NHS (por sus siglas en inglés), considera el ejercicio uno de los tratamientos más importantes para esta enfermedad. Recomienda combinar actividades para fortalecer los músculos y mejorar la condición física.
Además, advierte que dejar de utilizar las articulaciones puede favorecer la pérdida muscular y aumentar la rigidez. Por eso, mantener el movimiento forma parte del tratamiento, con una rutina adaptada a cada persona.
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¿Qué ejercicios pueden ayudar si tienes artrosis de rodilla?
Caminar, pedalear y realizar ejercicio acuático son opciones que pueden adaptarse a las necesidades de quienes tienen artrosis de rodilla. La elección debe considerar las molestias, la movilidad y la condición física.

Un metaanálisis publicado en The BMJ en 2025 reunió 217 ensayos y 15,684 participantes. Encontró que el ejercicio aeróbico probablemente ofrece los mayores beneficios generales sobre dolor, función, marcha y calidad de vida.
El fortalecimiento muscular también mostró beneficios sobre la función física alrededor de las 12 semanas. Estos resultados respaldan distintas formas de mantenerse activo, aunque no establecen una rutina universal para todos los pacientes.
¿Sentir dolor al empezar significa que debes dejar de entrenar?
La guía clínica NICE señala que las molestias articulares pueden aumentar al comenzar un programa de ejercicio terapéutico. También explica que la práctica regular puede ayudar a reducir el dolor y mejorar la función a largo plazo.
Sin embargo, eso no significa que debas soportar cualquier dolor. El Royal Orthopaedic Hospital recomienda permitir que las molestias provocadas por los ejercicios se calmen antes de volver a intentarlos. Un profesional puede orientar los ajustes necesarios.
Si aparece dolor muy intenso, hinchazón marcada, imposibilidad de apoyar la pierna o una rodilla roja y caliente acompañada de fiebre, se necesita atención médica urgente.









