El uso de la inteligencia artificial se extendió hasta los gimnasios. Cada vez más personas recurren a herramientas como ChatGPT para obtener una rutina sin pagar por un entrenador personal, aunque la velocidad con la que reciben una respuesta no garantiza que el plan sea adecuado para su cuerpo.
Miguel Pérez, entrenador, fisioterapeuta y fundador de PT FitLab, advirtió que estos sistemas dependen por completo de la información proporcionada por el usuario. El verdadero riesgo aparece cuando una propuesta convincente se acepta sin revisar todo lo que la herramienta no conoce ni puede observar.
La advertencia de Miguel Pérez sobre las rutinas creadas con IA
“La IA trabaja con la información que recibe. El entrenador, aunque reciba la misma información, va a tener un criterio técnico para filtrarla y darle orden de prioridades para el camino que tiene que seguir hacia su objetivo”, explicó Pérez.

El especialista señaló que una misma carga puede ser apropiada durante una jornada y resultar excesiva en otra. El sueño, la alimentación, el estrés, la ansiedad y la fatiga acumulada modifican la capacidad para entrenar, pero no siempre quedan reflejados en una consulta escrita.
A esto se suma que un chatbot no puede observar la técnica, detectar una compensación corporal ni diferenciar mediante una pantalla entre una molestia pasajera y un dolor que obliga a detener el ejercicio.
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Las rutinas de IA pueden ser correctas, pero estar incompletas
Un estudio publicado en JMIR Medical Education evaluó recomendaciones generadas por inteligencia artificial para 26 poblaciones clínicas. Los resultados dejaron una diferencia importante: la información entregada alcanzó una precisión de 90.7%, pero solo cubrió 41.2% de los componentes esperados en una prescripción completa.
La herramienta podía ofrecer indicaciones generales, aunque omitía aspectos como frecuencia, intensidad, duración, tipo de ejercicio, volumen y progresión. También podía pasar por alto la relación entre ciertos medicamentos y la respuesta del organismo al esfuerzo.
Por ello, una rutina puede incluir ejercicios conocidos y parecer profesional, pero seguir siendo insuficiente para alcanzar un objetivo o proteger al usuario.

Cómo utilizar la inteligencia artificial para entrenar con menor riesgo
La IA puede servir para conocer ejercicios, organizar horarios, registrar avances o preparar preguntas para un especialista. Incluso una investigación publicada en 2026 encontró que ChatGPT superó a entrenadores personales al contestar seis de nueve preguntas habituales sobre entrenamiento.
Sin embargo, responder dudas generales no equivale a supervisar una sesión. Una herramienta no puede corregir la ejecución en tiempo real ni ajustar el programa después de observar cómo responde la persona.
Por esta razón, las recomendaciones automáticas deberían funcionar como punto de partida y no como sustituto de una valoración profesional, especialmente si existe dolor, una lesión previa, alguna condición médica o consumo de medicamentos.
