Con el paso de los años, levantarse de una silla o subir unas escaleras puede volverse más difícil. En estas acciones intervienen distintas capacidades físicas y una de ellas suele recibir menos atención: la potencia muscular, que incorpora la velocidad con la que podemos aplicar fuerza.
Sobre este tema habló Mikel Izquierdo, catedrático de Educación Física y Deportiva de la Universidad Pública de Navarra, quien investiga la relación entre ejercicio y envejecimiento saludable. En una entrevista con La Vanguardia, publicada el 8 de octubre, explicó: “La potencia disminuye aproximadamente el doble de rápido que la fuerza”.
Su observación pone el foco en la importancia de entrenar para conservar la autonomía. Poder realizar un movimiento también implica disponer de la capacidad para ejecutarlo con la rapidez que requiere cada situación.
¿Cuál es la diferencia entre fuerza y potencia muscular?
Aunque están relacionadas, fuerza y potencia muscular son capacidades diferentes. La fuerza permite vencer una resistencia, mientras que la potencia combina esa capacidad con la velocidad del movimiento.
Un ejemplo sencillo ayuda a entenderlo: levantar una carga lentamente requiere fuerza; moverla con rapidez también exige potencia. Esta última interviene en tareas como incorporarse de una silla o subir un escalón.
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Responder ante un tropiezo también requiere una reacción rápida, aunque en ese caso participan otros factores, como el equilibrio y la coordinación. Por eso, preservar la movilidad requiere trabajar distintas capacidades de manera complementaria.
¿Por qué la potencia muscular disminuye más rápido con la edad?
La afirmación de Izquierdo coincide con investigaciones que han descrito un deterioro más marcado de la potencia. Un trabajo de Young y Skelton, publicado en 1994, recogió comparaciones entre personas sanas de 65 a 84 años que sugerían pérdidas aproximadas de 1.5% anual en fuerza y 3.5% en potencia.
Sin embargo, estas cifras no representan una tasa inevitable para todas las personas. Las diferencias dependen de la población estudiada y del método de medición.
Además, un estudio de 2020 que analizó a 1,305 personas de entre 20 y 93 años encontró que la potencia de las piernas, ajustada al peso corporal, disminuía por encima de los 40 años. El resultado describe diferencias relacionadas con la edad; no establece que todos comiencen a perder capacidad exactamente al cumplirla.











