Aunque pudiera pensarse que algo trágico pasó, tomando en cuenta la travesía de cerca de un mes para competir por un boleto a esa Copa del Mundo, la realidad es que 3 de los jugadores mexicanos encontraron trabajo en Europa. Conoce la particular historia de México en dicho torneo y lo que vivieron un puñado de futbolistas cruzando el mundo en barco y tren.
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¿Qué pasó con esos 3 jugadores mexicanos que no regresaron a México?
Para poner un poco de contexto, tras la participación de México en Uruguay 1930, México tuvo que jugar un encuentro a matar o morir contra Estados Unidos… pero en Roma a días de jugarse el torneo. Para llegar a Europa el equipo estuvo muchos días en barco y viajaron por Sherborne (Inglaterra), tomaron un tren a París, otro a Turín y uno final a la capital italiana.
En total fueron entre 14 y 20 días de traslado, donde el equipo realmente llegó mermado en lo físico. Perdieron el encuentro 4-2 y aunque compraron de inmediato el barco de regreso a casa, este salía un mes después. Por ello, algunos turistearon y otros aprovecharon para “hacer talacha” en Italia… razón por la que encontraron equipo.
El equipo se la pasó jugando partidos amistosos en Europa, esto para cubrir los gastos de hospedaje en Italia. Pero Luis Pirata Fuente, Manuel Alonso y Carlos Laviada consiguieron contratos en Europa, pues su nivel fue tan destacado, que ciertos clubes de aquel momento se mostraron interesados por esos mexicanos varados.
Mundiales Perdidos:
— Antonio Rosique (@Antonio_Rosique) March 3, 2026
Barco. Tren. Océano.
Un viaje interminable para jugar un solo partido.
México llegó hasta Roma en 1934 para disputar su pase al Mundial… Y lo perdió ante Estados Unidos.
Pero algunas derrotas también forman parte de la historia. #Italia34… pic.twitter.com/KCmlcJrtlt
¿En qué clubes contrataron a estos 3 jugadores mexicanos?
Lo curioso de todo ello, es que estos 3 jugadores mexicanos encontraron la oportunidad de ser los primeros connacionales en jugar en algún club europeo. A Luis Fuente y a Manuel Alonso los contrató el Racing Santander y a Carlos Laviada le fichó el Oviedo. Con eso en mente, la historia tenía pactada una cita para estos hombres que iban a disputar una Copa del Mundo y terminaron como los referentes mexicanos que jugaron en el continente europeo.
