El fin de semana enmarcó el regreso de los Jefes de Kansas City a la ciudad que tantas alegrías les otorgó en tiempos recientes. En el Hard Rock Stadium levantaron su primer Vince Lombardi tras muchos años de espera pero la sonrisa y familiaridad con el estadio se esfumó rápidamente. Al inicio del partido todos veíamos cómo víctimas a los Delfines de Miami, pero conforme fueron avanzando las series ofensivas la óptica fue mutando.
Miami compitió y forzó tres intercepciones a Patrick Mahomes (llevaba dos en toda la temporada) pero además consiguieron la captura y derribo para pérdida de yardas más grande en la joven y meteórica carrera del quarterback. Una jugada donde normalmente salía gracias a su versatilidad pero sobre todo velocidad queda con la que probablemente sea la captura de la temporada; yardaje de perdida en esa serie ofensivo de 30 yardas.
El marcador así como las aspiraciones de Miami se fueron diluyendo conforme avanzaba el reloj y es prácticamente imposible frenar a los Jefes en todo un partido sin que tu ofensiva pueda poner puntos en el marcador. Miami cierto es que pierde pero deja un grato sabor de boca y sorprende a todos al plantarle cara a esta organización.
Se cumple ese viejo refrán dentro del deporte de que los buenos equipos ganan aunque no jueguen tan bien. Pero repasando los números cierto es Kansas estuvo aletargado gran parte del juego y sin embargo terminaron con 33 puntos. La pregunta obligada en lo que resta de temporada es: ¿quién puede frenar a los Jefes de Kansas City?
El resto del calendario y los rivales que tendrá el equipo de Andy Reid son: Santos de Nueva Orleans, Halcones de Atlanta y los Chargers de los Ángeles.
En teoría y a menos de que algo extraordinario y en contra de los Jefes ocurran… terminarán la temporada con un récord de 15 ganados y un perdido asegurando la semana de descanso. Lo que es un hecho es que esta organización tiene todo para poder refrendar su etiqueta de favorito en temporada regular, postemporada y aspirar llegar al Super Bowl.
