Los juguetes de los años 90 siguen despertando recuerdos entre quienes crecieron durante esa década. Algunos requerían ingenio, mientras que otros ponían a prueba la habilidad física. Entre estos últimos había uno que parecía sencillo, pero que exigía mantener el ritmo para superar cada desafío.
Se trataba del Skip-It, un juguete que se colocaba alrededor del tobillo y que obligaba a encadenar saltos para continuar jugando. Su funcionamiento guarda semejanzas con ejercicios utilizados en la actualidad, especialmente con el salto de cuerda y algunos movimientos del entrenamiento pliométrico.
¿Qué era el Skip-It y cómo funcionaba?
Skip-It contaba con un aro de plástico que debía fijarse en uno de los tobillos de los niños. Este se conectaba mediante una varilla a una pieza redondeada que rodaba por el suelo mientras giraba alrededor del jugador.
El juego consistía en mover una pierna para impulsar el juguete y levantar el otro pie en el momento indicado. Si el movimiento se interrumpía o el obstáculo chocaba contra el jugador, había que recuperar el ritmo para comenzar nuevamente.
El contador del Skip-It convertía los saltos en un desafío
Uno de sus grandes atractivos era el contador incorporado. Este registraba las vueltas y permitía intentar superar una marca personal o competir con amigos para saber quién podría lograr una mayor cantidad de saltos sin errores.
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De esta manera, el objetivo iba más allá de esquivar el obstáculo: había que sostener el movimiento durante más tiempo para conseguir un mejor resultado. El número que aparecía en el juguete se convertía en una motivación para seguir jugando.
Su éxito también tuvo una dimensión comercial. Marc Rosenberg, exempleado de Tiger Electronics, explicó en un documental de WTTW que fue el primer juguete de la compañía en superar el millón de unidades vendidas.
¿Por qué el Skip-It se parece a una rutina de ejercicio?
La comparación más directa es con saltar la cuerda. En ambas actividades es necesario mantener un ritmo y sincronizar los saltos con el paso de un obstáculo. La diferencia está en que el Skip-It se impulsa con una pierna y gira cerca del suelo.
También comparte movimientos con algunos ejercicios pliométricos, que aprovechan una recepción seguida de un impulso rápido. Harvard Health incluye el salto de cuerda entre las actividades para iniciarse en este tipo de entrenamiento y destaca su relación con la coordinación, la agilidad y el esfuerzo cardiovascular.
Esa semejanza ayuda a entender su exigencia física. Sin embargo, jugar con el Skip-It no equivale automáticamente a completar una rutina: el esfuerzo depende del ritmo, la duración y las pausas.
El Skip-It todavía se fabrica en la actualidad
La historia del juguete tuvo un nuevo capítulo en febrero de 2025. Just Play anunció, en colaboración con Hasbro, una versión actualizada con luces, sonidos y un contador digital capaz de registrar hasta un millón de saltos.
La propuesta conservó el desafío que lo hizo conocido: mover las piernas, esquivar el obstáculo y tratar de mejorar el resultado. Décadas después, el contador sigue siendo parte central de un juego que convierte cada vuelta en una razón para continuar.













