Este 15 de abril se cumplen tres años desde que el caos se apoderó de las calles, pero hoy, la guerra en Sudán tiene un rostro claro y desgarrador: el de las mujeres y los niños que, injustamente, pagan el precio más alto de este conflicto armado.
En un escenario que ha escalado hasta convertirse en la mayor crisis humanitaria en Sudán y del planeta, 34 millones de personas necesitan asistencia con urgencia para poder sobrevivir. No se trata de una simple disputa por el poder político, sino de una tragedia diaria donde el tejido mismo de la nación se erosiona, dejando a los más vulnerables en el centro de la masacre.
“Todos los niños y niñas tienen derecho a la seguridad. UNICEF está con la infancia de El Fasher y Sudán. No dejaremos de exigir su protección y amplificar sus voces hasta que la violencia haya terminado”.
— UNICEF en español (@unicefenespanol) September 22, 2025
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Violencia sexual y niñez robada: el foco de la emergencia
Para las mujeres y niñas sudanesas, el terror es sistemático y constante. La violencia sexual como arma de guerra se ha consolidado como una estrategia brutal en los últimos años. Según reportes internacionales recientes, las personas que requieren apoyo urgente tras sufrir violencia sexual se han cuadruplicado, enfrentando abusos atroces particularmente en regiones como Darfur y Kordofan. Esta macabra táctica no solo lastima los cuerpos, sino que tiene el oscuro propósito de desintegrar comunidades enteras desde su núcleo.
A la par, el panorama para los más pequeños es simplemente devastador. Datos de la Unicef revelan que, tan solo en el primer trimestre de este 2026, 160 menores fueron asesinados y 85 resultaron mutilados, lo que representa un alarmante repunte del 50% en comparación con el mismo periodo del año pasado. La brutalidad ha aumentado, y hoy el 78% de estas muertes infantiles son consecuencia directa de ataques con drones.
La emergencia sanitaria se agrava en Sudán y las enfermedades están poniendo en riesgo la vida de los niños y niñas.
— UNICEF en español (@unicefenespanol) July 12, 2025
Así es como está respondiendo UNICEF en medio del conflicto.
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A esta violencia contra la infancia se suma el hambre: la desnutrición infantil aguda golpea a 4.2 millones de niños, mientras las enfermedades acechan. Además, más de cinco millones de menores han sido desplazados de sus hogares, y ocho millones han quedado completamente fuera del sistema educativo.
El colapso total: la agonía del sistema de salud y la economía
La guerra en Sudán no solo aniquila el presente de sus familias, sino que condena su futuro. Detrás de la emergencia inmediata que sufren mujeres y niños, existe un colapso estructural absoluto. La crisis sanitaria es innegable: el 37% de los hospitales no funcionan y se han documentado 217 ataques contra clínicas y hospitales, dejando brotes de cólera, sarampión y polio sin control.
En el frente financiero, el país se desmorona. Sudán perdió 6 mil 400 millones de dólares de su PIB en un solo año, y el poder adquisitivo ha retrocedido a niveles de 1992. De no frenarse, la pobreza extrema atrapará al 60% de la población (52 millones de personas) para el 2030.
El desplazamiento masivo ya suma casi nueve millones de refugiados internos y 4.5 millones en países vecinos, generando una enorme presión internacional.
Ante esta abrumadora realidad, los recursos de ayuda son insuficientes y la brecha financiera se está midiendo en vidas perdidas.
