Lo que debía ser el punto culminante de la fe en el municipio de Xonacatlán, Estado de México, se convirtió en un momento de angustia. Juan Enrique Cirilo Marín, el joven de 26 años encargado de personificar a Jesús en el Viacrucis, resultó lesionado tras sufrir una aparatosa caída en plena escenificación de la Pasión de Cristo.
El incidente ocurrió cuando, siguiendo el guion de la representación, el joven fue aventado, perdiendo el equilibrio y golpeando el suelo de manera preocupante ante la mirada de cientos de fieles que se dieron cita en las calles del municipio mexiquense.
Accidente en representación de Semana Santa en Xonacatlán, Edomex
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) April 3, 2026
Un joven de 26 años que interpretaba a Jesús resultó lesionado tras caer durante la escenificación.
El participante, identificado como Juan Enrique Cirilo, fue atendido por Protección Civil y trasladado a una… pic.twitter.com/gl6U5SY7bZ
Atención de emergencia y suspensión momentánea
Elementos de Protección Civil reaccionaron de inmediato, brindando atención prehospitalaria a Juan Enrique en el lugar del accidente. Para garantizar su integridad, fue trasladado a una clínica cercana para una valoración médica profunda. Afortunadamente, los reportes médicos indican que el joven se encuentra fuera de peligro.
Debido a la emergencia, las actividades religiosas tuvieron que ser suspendidas de manera momentánea, mientras los organizadores y cuerpos de auxilio aseguraban la zona y confirmaban el estado de salud del protagonista de la jornada.
Ocho años de fe y una cruz de 120 kilos
Para Juan Enrique, este papel no era una casualidad. Con ocho años participando en esta tradicional representación, el joven se había sometido a una intensa preparación física. El reto no era menor: la cruz que iba a cargar sobre sus hombros tiene un peso aproximado de 120 kilogramos, lo que exige una resistencia física similar a la de un atleta de alto rendimiento.
Tras confirmarse que el joven se encuentra estable, la comunidad de Xonacatlán respira aliviada, recordando que detrás de la tradición y el misticismo de la Semana Santa, existe un esfuerzo humano real que, en ocasiones, llega al límite del riesgo físico.
