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Adiós al bisturí: El “escudo de hielo” que congela y eliminaría el cáncer de mama en 30 minutos

Médicos logran destruir células cancerígenas en la mama usando una sonda de congelación. Un método sin hospitalización ideal para tumores de bajo riesgo

Adiós al bisturí_ la técnica que congela tumores de mama sin dejar cicatrices
Tratamiento express contra el cáncer: La aguja que “congela” la enfermedad y te permite volver a casa el mismo día.|IA

El panorama del tratamiento contra el cáncer de mama está cambiando. Mientras las proyecciones para 2026 prevén más de 320 mil nuevos casos invasivos solo en EU., una alternativa está ganando terreno por su capacidad de eliminar tumores sin necesidad de pasar por el quirófano tradicional.

Se trata de la crioablación, una técnica que utiliza el frío extremo para "matar" las células malignas, permitiendo que la paciente regrese a su casa el mismo día.

¿En qué consiste este “escudo de hielo” contra el cáncer?

A diferencia de la cirugía convencional, que extirpa tejido y suele dejar marcas físicas, este procedimiento es de mínima invasión. Los especialistas utilizan una criosonda —un instrumento delgado similar a una aguja— que se introduce en el seno guiada por imágenes de ecografía.

Una vez en el objetivo, se inyectan gases como nitrógeno líquido o argón. Esto genera una bola de hielo que envuelve el tumor, destruyendo las células de forma inmediata y activando procesos naturales del cuerpo para absorber los residuos. Todo esto ocurre en una sesión que dura entre 30 y 90 minutos, bajo anestesia local y con la paciente consciente.

Candidatas ideales y efectividad comprobada

Aunque es una promesa emocionante, no es para todos los casos. Actualmente, los mejores resultados se ven en:

  • Mujeres mayores de 70 años.
  • Tumores pequeños (menores a 1.5 centímetros).
  • Cánceres de bajo riesgo que no se han extendido a los ganglios.

Los datos clínicos son contundentes: en tumores menores a un centímetro, la eficacia ha alcanzado el 100% de éxito. Además, la tasa de reaparición del cáncer en la zona tratada es inferior al 3%, lo que coloca a esta técnica como una opción sumamente segura para pacientes seleccionadas.

Sin rastro de la enfermedad ni del tratamiento

Uno de los mayores atractivos es el factor estético y psicológico. Pacientes que han pasado por el proceso, como Peggy Stelling, destacan la tranquilidad de saber que no habrá una alteración en el volumen o la forma del busto.

Al no haber cortes extensos, las complicaciones se limitan a moretones leves o hinchazón pasajera, evitando las largas recuperaciones de las cirugías de mayor escala.

El futuro del tratamiento en el mundo

Si bien en Estados Unidos la técnica ya cuenta con autorizaciones específicas, en otras regiones su uso sigue concentrado en centros especializados y ensayos clínicos. Los investigadores incluso estudian si este "golpe de frío" podría ayudar al sistema inmunológico a reconocer y atacar mejor a las células cancerosas en el futuro.

Por ahora, el mensaje es claro: el tratamiento del cáncer de mama está dejando de ser sinónimo de cicatrices para convertirse en un proceso de precisión y rápida recuperación.

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