Mientras millones de mexicanos siguen batallando por conseguir medicamentos, el oficialismo insiste en vender un país que no existe. Entre frases recicladas como “no somos iguales”, “cero corrupción” y “está tranquilo Sinaloa”, el gobierno de Claudia Sheinbaum parece más preocupado por controlar la narrativa que por resolver la realidad.
La censura no tapa la crisis
“No vean TV Azteca”, dicen desde el poder, como si criticar fuera el problema y no el desastre en seguridad, salud y economía. La llamada “fuerza moral” se desgasta cuando en hospitales faltan medicinas y en las calles sobra miedo.
El discurso de austeridad quedó atrás para la clase política, pero sigue vigente para los ciudadanos que pagan los errores de un gobierno que responde con propaganda cada vez que la realidad lo alcanza.