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Del ataque a TV Azteca al choque con Alito: crecen acusaciones de autoritarismo y censura por parte de Sheinbaum

Alito Moreno respondió a Sheinbaum tras pedir que “regrese lo robado” y acusó al gobierno de usar el poder para perseguir y callar opositores.

Alito Moreno
¡Fuerte mensaje|Alito Moreno

La tensión entre el gobierno federal y sus críticos volvió a escalar. En medio de señalamientos contra medios de comunicación, periodistas y voces incómodas para el oficialismo, ahora el choque alcanzó directamente al dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, quien respondió con dureza a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tras las declaraciones sobre el proceso de corrupción que enfrenta.

La polémica llega además en un contexto delicado: apenas horas antes, desde Palacio Nacional se lanzó un nuevo mensaje que muchos interpretaron como presión contra medios críticos, particularmente contra TV Azteca. Y aunque el discurso oficial insiste en que se trata de “derecho de réplica” o combate a la desinformación, cada vez son más las voces que advierten un patrón preocupante: desacreditar, exhibir y presionar públicamente a quienes cuestionan al poder.

Por eso, cuando Sheinbaum dijo que “mejor regrese lo robado” al referirse a Moreno, el comentario no pasó desapercibido. Porque más allá de las investigaciones abiertas contra el priista, el problema de fondo es otro: desde el poder no se puede actuar como juez antes de que exista una sentencia.

“No me van a callar”: la respuesta de Alito Moreno a la censura del gobierno mexicano

A través de sus redes sociales, Moreno acusó directamente al gobierno de utilizar la persecución política como herramienta para distraer de los problemas del país.

El dirigente priista aseguró que tanto la administración actual como la del expresidente Andrés Manuel López Obrador han intentado convertirlo en objetivo político.

“Usted puede usar todo el poder del Estado para amenazarme, acosarme o perseguirme. Yo no me voy a callar”, escribió.

También acusó a Morena de estar “rebasado” por los problemas de seguridad y por presuntos vínculos que, según él, el oficialismo no ha podido contener.

El tono del mensaje deja claro que el enfrentamiento ya no es únicamente judicial o político: también es mediático y narrativo.

¿Qué dijo Sheinbaum sobre las acusaciones contra el líder del PRI?

Durante una conferencia, la presidenta fue cuestionada sobre el proceso pendiente contra Moreno por presunto enriquecimiento ilícito y peculado. Sheinbaum sostuvo que, en casos de corrupción, sería mejor recuperar el dinero público antes que únicamente encarcelar a los responsables.

“Mejor que regrese lo robado”, dijo la mandataria, al señalar que esos recursos podrían destinarse a programas sociales.

Aunque aclaró que las investigaciones corresponden a la Fiscalía, sus declaraciones fueron interpretadas por críticos como una postura anticipada sobre la culpabilidad del dirigente priista.

Y ahí aparece nuevamente la discusión que incomoda al oficialismo: combatir la corrupción no puede convertirse en excusa para normalizar linchamientos políticos desde el poder.

El problema no es defender a “Alito”, sino defender el debido proceso

Las acusaciones contra Alejandro Moreno existen y deben investigarse. La Fiscalía de Campeche solicitó desde julio pasado su desafuero por un presunto desvío de alrededor de 83 millones de pesos durante su etapa como gobernador.

Pero una democracia sana no se mide sólo por perseguir posibles actos de corrupción, sino también por garantizar que nadie sea condenado desde el atril presidencial.

Hoy el debate ya no sólo gira en torno a “Alito”. También trata sobre el creciente uso del aparato político y mediático para exhibir adversarios, presionar críticos y desacreditar voces incómodas.

Porque cuando desde el poder se señala quién debe ser castigado, mientras se minimizan otras polémicas cercanas al oficialismo, la justicia deja de parecer imparcial y comienza a verse como una herramienta política más.

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