La credencialización del Servicio Universal de Salud en la Ciudad de México (CDMX) es un fracaso operativo. A una semana de su lanzamiento, el saldo es de cero trámites exitosos. Del 13 al 20 de abril, los módulos de atención mantienen sus puertas abiertas, pero carecen de la capacidad técnica para registrar a los ciudadanos.
Un recorrido de Azteca Noticias por cuatro unidades exhibe el colapso. En el Centro de Salud Lomas de Padierna, alcaldía Tlalpan, el personal de la Secretaría del Bienestar reconoció la parálisis tecnológica.
“Tenemos un tema con el sistema, entonces no es posible ingresar los datos”, confesó un trabajador ante las cámaras.
Servicio Universal de Salud: Fallas técnicas y discriminación oficial
La inoperancia se repite en el módulo de PILARES San Miguel Ajusco; sin embargo, la caída de los servidores destapa un problema de diseño aún más grave: la exclusión de sectores vulnerables.
La logística gubernamental exige la presencia física para la captura de datos biométricos y prohíbe el auxilio de familiares, una regla que discrimina a personas en situación de postración.
“El trámite es personal. Aquí se toman sus datos biométricos y hasta este momento no tenemos un mecanismo para la postración”, admitió el personal de la dependencia.
⚠️ Fallas en la "Salud Universal" en CDMX: Módulos sin sistema y adultos mayores sin atención.
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) April 22, 2026
A una semana de iniciar la credencialización, reportan módulos sin equipo, fallas técnicas constantes y falta de mecanismos para personas con movilidad reducida.
Adultos mayores son… pic.twitter.com/EkUncHhsJ0
Adultos mayores quedan a la deriva en sistema de salud de CDMX
En el sur de la ciudad, la negligencia roza el absurdo. El Centro de Salud San Francisco Culhuacán ni siquiera cuenta con mobiliario para operar. “Nosotros aquí todavía no iniciamos. Si gustas, ve al módulo del ISSSTE”, sugirió un empleado de forma evasiva.
La tienda SuperISSSTE Coapa simula contar con equipo e internet, pero la respuesta oficial refleja la misma incompetencia. “Tenemos inconsistencias en la computadora. Son cosas de la tecnología y a veces falla”, excusaron desde los escritorios.
Frente a esta cadena de pretextos, los adultos mayores sufren el rechazo directo. Deben regresar a casa bajo la ilusión de una cita futura que nadie garantiza. “Atienden hasta el sábado, pero más temprano, como a las nueve”, lamentó un afectado tras recibir una negativa.
Así debuta la promesa de la salud universal en el país: con servidores caídos, módulos inoperantes y miles de capitalinos atrapados en el caos burocrático.