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Respirar en la CDMX, por qué el nebulizador ya debe ser parte de la canasta básica

Vivir en la Ciudad de México o Nueva Delhi es un reto biológico. La contaminación no solo afecta tus pulmones, también tu corazón. Expertos advierten que tener un nebulizador en casa ha dejado de ser un lujo para convertirse en una herramienta de supervivencia.

Las ciudades más contaminadas y sus efectos en la salud
Vivir en una megalópolis como la Ciudad de México, Delhi o Pekín es un acto de resistencia biológica.|Pixabay

El aire que respiramos ha dejado de ser un derecho garantizado para convertirse en un riesgo calculado. En la era del Antropoceno, la urbanización desmedida ha dado a luz a un fenómeno tan fascinante como aterrador: la megalópolis .

Estos gigantes de asfalto y concreto, motores de la economía global, comparten una cicatriz común en el cielo: una bruma tóxica compuesta por partículas PM2.5, ozono, dióxido de nitrógeno y metales pesados .

Vivir hoy en una gran capital no es solo un desafío logístico o económico; es un reto biológico. Mientras los gobiernos debaten tratados climáticos en salones con aire acondicionado, millones de ciudadanos en las urbes más densas del planeta libran una batalla silenciosa en sus propios alveolos pulmonares.

El club del esmog: las 5 megalópolis que asfixian al mundo

Aunque los rankings de calidad del aire fluctúan dependiendo de la estación y los fenómenos meteorológicos (como el fenómeno de El Niño), existen cinco urbes que consistentemente aparecen en las listas rojas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de monitores internacionales como IQAir.

Estas ciudades no solo comparten sobrepoblación, sino una crisis atmosférica crónica.

Nueva Delhi, India

Nueva Delhi se ha convertido en el sinónimo global de la contaminación extrema. En los meses de invierno, la ciudad se sumerge en una niebla espesa y acre. La causa es una "tormenta perfecta": las emisiones vehiculares de una flota antigua, el polvo de la construcción desregulada y, crucialmente, la quema de rastrojos agrícolas en los estados vecinos de Punjab y Haryana.

Los niveles de PM2.5 en Delhi frecuentemente superan en 20 o 30 veces el límite seguro establecido por la OMS, reduciendo la esperanza de vida de sus habitantes en casi una década.

Lahore, Pakistán

A pocos kilómetros de la frontera india, Lahore enfrenta una situación gemela. La segunda ciudad más grande de Pakistán sufre de una inversión térmica severa que atrapa los contaminantes a nivel del suelo.

La quema de combustibles fósiles de baja calidad, junto con una industria ladrillera que rodea la periferia, crea un aire que es visiblemente denso. Los hospitales en Lahore reportan cada invierno un colapso en las salas de neumología, atendiendo a miles de niños con dificultades respiratorias agudas.

Dacca, Bangladés: polvo y ladrillo

Dacca es una de las ciudades más densamente pobladas del planeta. Aquí, la contaminación tiene un sabor a tierra. La fuente principal no son solo los autos, sino los miles de hornos de ladrillos que operan con carbón y madera en los alrededores de la ciudad para alimentar el boom de la construcción.

El polvo de las obras, mezclado con las emisiones del tráfico estancado en embotellamientos eternos, crea un cóctel que irrita ojos y gargantas de manera permanente.

Pekín (Beijing), China: la lucha de un gigante

Hace una década, Pekín era la capital mundial del esmog, famosa por su "apocalipsis del aire". Hoy, su inclusión en esta lista es un recordatorio de la persistencia del problema, aunque matizado por el progreso.

China declaró una "guerra contra la contaminación" que ha logrado reducir las partículas finas significativamente. Sin embargo, la dependencia del carbón industrial en la región circundante y la geografía de la ciudad hacen que los días de alerta roja sigan siendo una realidad peligrosa para sus más de 21 millones de habitantes.

Ciudad de México: la olla de presión a 2,240 metros

Finalmente, la Ciudad de México. La capital mexicana presenta un caso único debido a su orografía. Ubicada en una cuenca rodeada de montañas (un valle endorreico artificialmente abierto), la ciudad funciona como una olla.

Los contaminantes generados por más de 5 millones de vehículos y la actividad industrial quedan atrapados por la falta de vientos fuertes y la intensa radiación solar, lo que cocina los químicos precursores para formar Ozono.

Vivir aquí no es solo respirar contaminantes; es hacerlo con un 20% menos de oxígeno disponible debido a la altitud.

El impacto fisiológico: un enemigo en la sangre

¿Qué le sucede al cuerpo humano cuando se somete a este estrés ambiental crónico? Para entender la magnitud del daño, consultamos a la Dra. Allison y colaboradora de Wellpro empresa especializada y dedicada al desarrollo y producción de productos médicos para el hogar, quien describe el panorama clínico de habitar en la capital mexicana.

"Consultarle, cuáles son estos efectos en nuestra salud de vivir en una megalópolis como es Ciudad de México", se le preguntó a la especialista.

"Bueno, pues evidentemente la contaminación en Ciudad de México ha sido bastante incrementada en los últimos años y pues esto evidentemente nos lleva a tener muchas repercusiones en la salud, principalmente en niños, en pequeños de cinco años y en adultos mayores. Sin embargo, pues creo que toda la población se ve afectada en ese sentido".

La doctora hace hincapié en que el daño no se limita a los pulmones. El cuerpo reacciona de manera sistémica al entorno hostil.

"Es evidente que las infecciones respiratorias, las enfermedades respiratorias se vuelven a veces ya una crisis como tal", explica. "Por eso en este caso, pues si vamos a algún otro país, alguna otra ciudad, simplemente vemos como también el aire cambia muchísimo y hasta nuestros niveles de presión arterial pueden llegar a mejorar. No nada más el tema de las infecciones respiratorias, simplemente por el cambio de clima y la altura, evidentemente".

Este punto es crucial: la contaminación inflama los vasos sanguíneos, elevando la presión arterial y aumentando el riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares, un asesino silencioso que a menudo se ignora al hablar solo de tos o gripe.

La revolución del cuidado en casa: el nebulizador como necesidad

Ante la imposibilidad de limpiar el aire de la ciudad de la noche a la mañana, la medicina ha tenido que evolucionar hacia la contención y el tratamiento eficaz en el hogar. La era post-COVID y las crisis ambientales recurrentes han modificado el botiquín básico de las familias urbanas.

El nebulizador, un aparato que antes se veía exclusivamente en salas de urgencias, ha migrado a las mesas de noche. Pero, ¿por qué es tan vital?

"Doctora, y ahí es la importancia de la utilización de los nebulizadores... ¿por qué es tan importante este dispositivo?", cuestionamos durante la entrevista.

"Mira, el nebulizador como tal es un aparato, es un dispositivo que nos ayuda a mejorar cómo se va a administrar el medicamento, ya sea un antibiótico, un antiinflamatorio o algún broncodilatador", detalla la Dra. Allison. "Y esto nos ayuda a que ese medicamento llegue de mejor manera, pues justamente a toda la parte bronquial para poder ayudar al paciente en el tema de las infecciones respiratorias".

La diferencia radica en la eficacia. Una pastilla tarda en digerirse y distribuirse; un jarabe recubre la garganta. El nebulizador convierte el fármaco en una niebla microscópica que viaja directamente a los alveolos inflamados.

"El nebulizador resulta ser de mucha utilidad tanto en niños como adultos y adultos mayores porque nos ayuda a que ese medicamento llegue directamente a donde yo quiero trabajar con esto en la parte bronquial, en el tratamiento más específico y personalizado del paciente".

La especialista es firme respecto al cambio cultural en la salud preventiva:

"Hoy, tener un nebulizador ya no es un lujo, es una necesidad. Como muchas otras cosas en los hábitos y en el estilo de vida, el tener un nebulizador, el tener un termómetro, el tener muchas cosas en casa que nos puedan ayudar a sobrellevar una crisis o una enfermedad... es muy importante. Tener un nebulizador en casa nos va a ayudar cuando tengamos una crisis, sobre todo si tenemos pequeños, principalmente con infecciones, con asma, con algún tipo de neumonía. Tú lo viste con COVID. Hubo muchas consecuencias y muchas secuelas respiratorias en donde evidentemente el nebulizador también nos iba a ayudar de forma muy de mucha utilidad".

El mercado negro de la salud: un riesgo mortal

Sin embargo, la alta demanda de estos dispositivos en ciudades contaminadas ha dado pie a un fenómeno peligroso: la proliferación de equipos médicos piratas, de baja calidad o adquiridos en el mercado informal (el llamado "barrio negro" o mercado gris).

En la Ciudad de México, y en otras grandes urbes latinoamericanas, es común encontrar puestos ambulantes o sitios web no verificados vendiendo nebulizadores a precios irrisorios. Lo que parece un ahorro, puede costar la salud.

Le preguntamos a la Dra. Allison sobre los "efectos negativos que un paciente puede encontrarse al comprar un nebulizador en el mercado negro o una marca falsificada".

Su respuesta revela una tecnicidad que a menudo el consumidor ignora: la biodisponibilidad.

"Justo eso, el medicamento puede no administrarse de la mejor manera", advierte la doctora. "De por sí, la biodisponibilidad de un medicamento puede ser baja por muchas razones y simplemente la mucosidad de las vías respiratorias puede permitir que no pase de forma adecuada ese medicamento al 100%. Evidentemente, si tengo un dispositivo que no es de la mejor calidad que pudiera ser de una marca no certificada, por ejemplo, ahí es donde voy a tener repercusiones en la administración y biodisponibilidad de ese medicamento, pues para tratar el padecimiento que necesito, hay marcas especializadas en México como lo es Wellpro".

Un nebulizador barato puede generar partículas demasiado grandes que se quedan en la boca o la garganta y nunca llegan a los pulmones, haciendo que el tratamiento sea inútil mientras la crisis respiratoria avanza.

Este fenómeno de la medicalización doméstica es un síntoma directo de la contaminación ambiental.

"La adquisición de justamente estos nebulizadores cada vez es más común y más frecuente en ciudades grandes y contaminadas en México", señala la Dra. Allison. 

"Muy pocas veces se ven esos nebulizadores utilizados en otros estados, principalmente porque el clima es muy diferente y el ambiente y la contaminación es mucho más baja. Sin embargo, en Ciudad de México, los nebulizadores ya son parte importante del tratamiento... nos ayuda justo desde un proceso de tos, asma, neumonía, bronquitis a trabajar con estos síntomas respiratorios".

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