En la mayoría de los países que integran la OCDE, contar con estudios universitarios reduce significativamente el riesgo de desempleo.
Sin embargo, en México ocurre un fenómeno contrario: el desempleo afecta al 4.3% de los profesionistas, mientras que entre las personas que no concluyeron la secundaria la tasa es de 2.7%.
Esta situación refleja las dificultades que enfrentan muchos egresados para encontrar oportunidades relacionadas con su formación, lo que ha llevado a que numerosos profesionales trabajen en actividades distintas a las que estudiaron para poder generar ingresos.
A pesar de este panorama, obtener un título universitario sigue representando una ventaja salarial para quienes logran incorporarse al mercado laboral, ya que pueden percibir ingresos hasta 56% superiores a los de trabajadores sin secundaria terminada.
No obstante, especialistas advierten que el mercado ha cambiado y que las empresas valoran cada vez más habilidades como la adaptabilidad, el pensamiento analítico y el manejo de herramientas digitales e inteligencia artificial.
En un entorno de constante evolución tecnológica, la actualización continua y el desarrollo de competencias se han convertido en factores clave para mejorar la empleabilidad, dejando claro que un título universitario, por sí solo, ya no garantiza el acceso a un empleo.