La vida le dio una nueva oportunidad a Doña Hermelinda Cuevas. A sus 85 años de edad, esta mujer que trabajó durante más de seis décadas como comerciante imparable en la Ciudad de México se vio de pronto atrapada en su propio cuerpo. Tras sufrir 12 caídas constantes en la calle, sus manos, piernas y brazos dejaron de responderle por completo; sostener una taza de café o intentar escribir se volvieron tareas imposibles.
Nueve médicos especialistas la revisaron y la sentencia familiar fue devastadora: la desahuciaron bajo el argumento de que se trataba de un padecimiento degenerativo sin remedio alguno. Sin embargo, su familia se negó a aceptar ese diagnóstico definitivo y tocó una última puerta, encontrando una luz de esperanza en las manos de los renombrados neurocirujanos Alan y Roy Ferrufino, conocidos popularmente como los “Hermanos Cerebro”.
Mielopatía cervical: El verdadero enemigo que ahorcaba su cuerpo
Al realizar estudios especializados de resonancia magnética, los hermanos Ferrufino detectaron que el verdadero enemigo de Doña Hermelinda no era un mal degenerativo incurable, sino una mielopatía cervical secundaria a hernias de disco. El neurocirujano Roy Ferrufino explicó que esta enfermedad estrecha drásticamente el canal espinal, que es el sitio exacto por donde corre la médula.
Milagro médico a los 85 años
— Azteca Noticias (@AztecaNoticias) July 8, 2026
Doña Hermelinda, una mujer desahuciada por 9 médicos tras perder la movilidad de todo su cuerpo, volvió a caminar gracias a una cirugía de alta precisión.
Tras una exitosa operación de cinco horas para liberar la presión, Ermelinda recuperó el… pic.twitter.com/MXaoQHpyK4
La médula espinal funciona como la gran autopista del organismo; un cable de apenas 1.5 centímetros de diámetro por el que viajan millones de fibras con los mensajes y órdenes que el cerebro envía a las extremidades y órganos cada segundo. En el caso de Hermelinda, las hernias de disco estaban literalmente ahorcando esa vía de comunicación. Su médula se había reducido a tan solo tres o cuatro milímetros de grosor. De acuerdo con el especialista Alan Ferrufino, la conexión cerebral estaba operando con cables que se encontraban quemándose casi en su totalidad, y una compresión más habría resultado fatal o irreversible.
Una cirugía de cinco horas que abrió paso a la información
Ante el escenario crítico de que algunas fibras nerviosas ya habían muerto, el objetivo médico se centró en rescatar de inmediato las fibras que aún sobrevivían. Los “Hermanos Cerebro” ingresaron a quirófano para realizar un procedimiento de alta precisión que se extendió por cinco horas, retirando por completo los discos intervertebrales dañados para eliminar de raíz las compresiones que asfixiaban la zona cervical y reabrir el libre flujo de la información nerviosa.
Lo que ocurrió después de la intervención quirúrgica superó las expectativas médicas más optimistas. Prácticamente de inmediato, Hermelinda comenzó a recuperar la movilidad de sus dedos y extremidades inferiores, dejando atrás los intensos dolores que la postraron en cama.
"¿Qué fue lo que pasó? Un milagro, algo mágico. Desaparecieron sus dolores. Empezó a mover sus manos, empezó a mover sus piernas, empezó a mover su cadera. Ya se levanta”, relató con profunda emoción su hija Laura Sánchez. Con una sonrisa en el rostro y la firmeza de haber recuperado su autonomía, Doña Hermelinda celebra hoy estar de vuelta, demostrando que a sus 85 años de edad volvió a encontrar un futuro por delante.