Un estudio realizado por investigadores del Helmholtz Munich y del Hospital Universitario de Augsburgo revela que el calor nocturno aumenta el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular en un 7%.
Los hallazgos, publicados el 21 de mayo de 2024, son de gran importancia en un contexto de cambio climático donde las noches extremadamente calurosas , conocidas como noches tropicales, son cada vez más frecuentes.
Las noches tropicales y su impacto en la salud
Las noches tropicales se definen utilizando el Índice de exceso de noches calurosas (HNE), que mide cuánto aumentan las temperaturas por encima de un valor umbral durante la noche. En este estudio, el valor umbral es de 14,6 °C. Si las temperaturas superan este valor durante la noche, se clasifica como noche tropical.
El estudio analizó datos de alrededor de 11.000 accidentes cerebrovasculares registrados en el Hospital Universitario de Augsburgo durante 15 años. Los resultados muestran que el calor extremo durante la noche aumenta el riesgo de sufrir un derrame cerebral en un 7%, siendo las personas mayores y las mujeres las más vulnerables.
Recomendaciones para la adaptación y la planificación urbana
Los investigadores señalan la importancia de desarrollar estrategias públicas de adaptación y planificación urbana para reducir la intensidad de las islas de calor urbanas y proteger a la población de los efectos del calor nocturno.
"Cuanto antes se apliquen estas medidas preventivas, mejor", afirma la Dra. Alexandra Schneider, líder del estudio. Los resultados del estudio también son de gran importancia para los hospitales, ya que les permiten anticipar un aumento en la frecuencia de accidentes cerebrovasculares durante las noches calurosas.
"Si el pronóstico del tiempo prevé una noche calurosa, se puede esperar que acudan más casos a las clínicas. Esto permite a las clínicas disponer de más personal para atender a los pacientes como medida de precaución", explica el profesor Markus Naumann, director del Hospital Universitario de Neurología de Augsburgo.
Los investigadores planean continuar investigando para desarrollar medidas preventivas específicas contra los factores que promueven la idea de que el accidente cerebrovascular está asociado al calor nocturno.
"Nuestros resultados dejan claro que los ajustes en la planificación urbana y el sistema sanitario son extremadamente importantes para reducir los riesgos que plantea el aumento de las temperaturas nocturnas”, afirma la Dra. Schneider.
El estudio es una llamada de atención sobre los riesgos del calor nocturno y la necesidad de tomar medidas para proteger a la población en un contexto de cambio climático.
