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Estación Bellas Artes: una carrera de obstáculos y riesgos para los usuarios del Metro de la CDMX

Lo que debería ser una remodelación para mejorar el servicio se ha convertido en una pesadilla diaria en la estación Bellas Artes. Usuarios del Metro de la CDMX denuncian que las obras actuales mantienen los pasillos llenos de cascajo, varillas expuestas y nubes de polvo.

Caminar por la estación Bellas Artes del Metro de la CDMX se ha vuelto una actividad de alto riesgo. La conexión entre la Línea 2 y la Línea 8 parece hoy más una zona de desastre que un sistema de transporte público.

Aunque los trabajos de mejora llevan poco más de un mes, la falta de orden en las obras tiene a los miles de usuarios que pasan por ahí sorteando baches, materiales de construcción y una visibilidad muy pobre.

Sillas de ruedas atrapadas entre el cascajo

Para personas como Ana Isabel, quien se desplaza en silla de ruedas, la estación se ha vuelto inaccesible. Las piedras sueltas y los huecos en el piso hacen que las ruedas se atoren constantemente, obligándola a pedir ayuda externa para poder salir a la calle.

“Literal con la silla no puedo ni pasar”, comenta Isabel, quien incluso ha estado a punto de volcarse debido a las irregularidades del suelo que no fueron niveladas durante los trabajos.

El peligro de las varillas y los cables expuestos en la estación de Bellas Artes

La estación parece una enorme trampa. En varios puntos de los pasillos se pueden ver varillas que sobresalen del piso, tuberías con cables eléctricos a la vista y coladeras levantadas que son invisibles ante la falta de una buena iluminación.

Además, hay zonas con agua acumulada y lodo, lo que vuelve el piso sumamente resbaladizo. Los barandales, fundamentales para los adultos mayores, están incompletos o improvisados con maderas y mallas que no ofrecen seguridad alguna.

Soldadura y martilleos en plena hora pico

Otro riesgo latente es la convivencia directa con los trabajos de construcción. Es común encontrar a personal soldando o martillando a escasos centímetros de los pasajeros que intentan llegar a los andenes. El riesgo de que una chispa o un fragmento de material lesione a alguien es alto, pues no existen barreras físicas adecuadas que separen la zona de obra del flujo de la gente.

“Pudieron haber trabajado por secciones, pero dejaron todo en obra negra”, reclama Francisco, un usuario frecuente.

El polvo: un problema de salud para los pasajeros del Metro de la CDMX

La suciedad es el otro rostro de esta remodelación. La cantidad de polvo suspendido en el aire es tal que usuarios como William han tenido que volver a usar cubrebocas para poder respirar dentro de las instalaciones.

La falta de limpieza y ventilación en medio de los escombros genera una atmósfera pesada que afecta principalmente a quienes padecen enfermedades respiratorias y a los trabajadores que pasan ahí toda su jornada.

Dos meses más de “sortear” la estación

A pesar de las quejas constantes, se espera que estas remodelaciones concluyan hasta junio próximo. Esto significa que a los capitalinos les quedan al menos dos meses más de caminar entre escombros y oscuridad.

La falta de una planeación por etapas ha convertido a Bellas Artes en un punto crítico donde la movilidad se detuvo para dar paso a una obra que, por ahora, solo ha traído accidentes y dificultades para los sectores más vulnerables de la población.

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