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¡Justicia! Hijo de guardia fallecido en explosión de la refinería Olmeca exige indemnización

Ezequiel Ramírez murió junto a tres compañeros en la refinería Olmeca de Tabasco. Su hijo denuncia negligencia operativa y exige una indemnización justa a la empresa Grupo SIPPSA.

Ezequiel Ramírez, de 50 años, perdió la vida el pasado 17 de marzo durante un fatídico incendio dentro de la refinería Olmeca, en el municipio de Paraíso. El trabajador prestaba servicios para la empresa de seguridad privada Grupo SIPPSA y quedó atrapado en un vehículo junto a tres compañeros al cruzar un charco de agua mezclada con hidrocarburo.

En entrevista con el equipo de Hechos AM, su hijo Luis Ezequiel alzó la voz para exigir justicia y exponer la indolencia de las autoridades frente a una tragedia con reportes previos de alerta.

“Al principio sí pudo haber algo que evitara la tragedia, porque es algo ya reportado. Si desde el primer momento hubieran tomado cartas en el asunto, el incidente no hubiese ocurrido”, lamentó el joven familiar.

Explosión en refinería Olmeca: ¿Qué pasará con la familia de las víctimas?

Hasta el momento, Grupo SIPPSA solo cubrió los gastos funerarios. La indemnización por la muerte del padre de familia permanece en el aire, sin claridad sobre el proceso legal. Ezequiel, originario de Cunduacán, trabajaba como guardia intramuros para supervisar el equipo de protección del personal externo a Petróleos Mexicanos (Pemex).

El abandono no solo proviene de la iniciativa privada. A días del siniestro, la Fiscalía General del Estado de Tabasco mantiene en total oscuridad a los deudos.

“Nosotros no hemos tenido un acercamiento directo con la fiscalía a cargo del caso. Solo nos quedamos con la plática al momento en que llegamos a sus oficinas allí en Paraíso”, detalló Luis Ezequiel frente a las cámaras.

Desgarrador relato de cómo se enteró la familia de Ezequiel Ramírez

La forma de enterarse de la explosión refleja el desdén institucional por las víctimas. Ninguna autoridad acudió para notificarles el deceso. Fue la esposa del supervisor a cargo quien contactó a la madre de Luis para darle el pésame y confirmarle la muerte de su propio marido.

Ella le avisó sobre el fallecimiento de su esposo y le pidió localizar a “Cheque” —como le decían a Ezequiel— para confirmar su estado. Al acudir a la base de la empresa en el poblado de Tulipán, un supervisor sobreviviente les confirmó la cruda realidad: los paramédicos hallaron a cuatro personas sin vida en el lugar.

Las investigaciones continúan su curso, pero la vida de Ezequiel nadie la puede devolver. La familia Ramírez se aferra a la exigencia de una indemnización justa y al esclarecimiento de un siniestro provocado por la negligencia operativa en una de las instalaciones más resguardadas del país.

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