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Especial
07 mayo, 2021
Ulises Grajales
Salud - Educacion - Y - Bienestar - Notas
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Falsa chicharra mató casi un millón de palmeras en Yucatán y Campeche

A finales de los ochenta, la falsa chicharra mató entre 500 mil y un millón de palmeras de cocotero en Yucatán y Campeche; está avanzando 100 kilómetros al año

La falsa chicharra no es nueva en México: a finales de los años ochenta, arrasó con la población del palmeras en los estados de Yucatán y Campeche. “Deben haber sido entre 500 mil y un millón de palmeras de cocotero... no las tuvimos que quitar, se murieron” dice el doctor Carlos Mariano Oropeza Salín, del Centro de Investigación Científica de Yucatán, y experto en el amarillamiento letal del cocotero (cocos nucifera). Amarillamiento que causa el fitoplasma transmitido por la falsa chicharra.

Oropeza Salín, quien estudia la relación entre las palmeras, el fitoplasma y la falsa chicharra, explica cómo se desplaza esta plaga:

“El movimiento del insecto es favorecido por el viento, la otra cosa que tiene un efecto muy importante para la dispersión, son las actividades humanas; cuando uno se sube al coche, se da una cuenta a veces que adentro van insectos, se los lleva varios kilómetros adelante”.

100 kilómetros por año

Al respecto, el patólogo forestal José Cibrián, añade que la falsa chicharra se estaría moviendo a unos cien kilómetros por año.

“A través del viento, el insecto puede volar por sí sólo; entonces vamos a tener diferentes áreas donde aparezca”, advierte.

La falsa chicharra se propagó por Estados Unidos, donde se comenzó a trabajar con un antibiótico para combatir al fitoplasma, pero no dio resultados.

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José Alfredo Samaniego Gaxiola, especialista en arbolado del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), y quien ha estudiado el fenónemo en Yucatán y Coahuila, señala el riesgo que se corre al sembrar plantas introducidas.

“La mayor cantidad de palmas del país no son originarias, vienen de diferenes partes de la República Mexicana, o incluso de diferenes países. Todo parece indicar que este tipo de fitoplasma es nativo de las regiones del sur de Estados Unidos. Y como se mueven una gran cantidad de palmas de ornato, pues también mueven sus enfermedades”.

En Torreón, Coahuila, esta plaga mató a cuatro mil 800 palmeras datileras (phoenix dactylifera), y en la Alcaldía Miguel Hidalgo, de la Ciudad de México, arrasó ya con 107 palmeras de la Canarias (phoenix canariensis).

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Una vez que el fitoplasma invade la palmera ya no hay remedio

Para no propagar la enfermedad, lo mejor que se puede hacer es derribar las palmeras muertas.

Al alimentarse, añade Carlos Mariano Oropeza Salín, los insectos liberan al patógeno, y éste se multiplica dentro de la planta, desde las hojas hasta arriba, provoca cambios en el funcionamiento de la planta y eventualmente se mueren”.

El amarillamiento letal es tan implacable, que en menos de un mes acaba con la palmera, y lo peor es que hasta ahora no hay ningún remedio efectivo para combatirlo.

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