En la era digital, las relaciones también han migrado a las pantallas, pero no todo es lo que parece. El fraude amoroso se ha convertido en una de las formas más comunes de engaño en línea, donde delincuentes se aprovechan de la confianza y las emociones para obtener dinero o información personal.
Ante este panorama, autoridades de la Ciudad de México han emitido una serie de recomendaciones clave para evitar caer en este tipo de delitos.
¿De qué trata el frude amoroso?
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, a través de la Policía de Investigación, alertó a la población sobre los riesgos del fraude amoroso y difundió medidas preventivas para protegerse.
Entre las principales recomendaciones destaca evitar compartir fotografías íntimas con personas desconocidas o con quienes se ha interactuado recientemente, ya que esto podría derivar en extorsión.
Asimismo, advierten que si alguien solicita ayuda económica a cambio de un encuentro físico, es importante no confiar.
El fraude amoroso suele tener lugar en las redes sociales o el correo electrónico para ponerse en contacto con la víctima, en caso de ser víctima denuncia.#PolicíaCibernéticaPDI pic.twitter.com/AWeL8I8jqE
— Policía de Investigación (@PDI_FGJCDMX) April 30, 2026
También se recomienda verificar la autenticidad de los perfiles con los que se interactúa, pues en muchos casos se trata de cuentas falsas creadas para engañar.
Las autoridades subrayan la importancia de no proporcionar información personal que pueda poner en riesgo la integridad propia o la de la familia. En caso de acordar una cita, sugieren acudir a lugares públicos y compartir la ubicación con alguien de confianza.
Así operan los fraudes amorosos en redes sociales
De acuerdo con Salvador Guerrero Chiprés, Presidente del Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México el fraude “consiste en generar un perfil falso, no porque la persona no exista, sino porque esa persona se atribuye cualidades o virtudes académicas o profesionales, o un nombre falso. Se aprovechan de la necesidad de empatía, de afecto”.
El modus operandi de estos delincuentes, según Guerrero Chiprés, es “enredar a otra persona que auténticamente después va a decir: Oye, pero tú fuiste la que cometió la tontería y ahora yo tengo que ir a un instituto público contigo, pues fíjate que no voy porque tú tuviste la culpa”. De esta manera, dificultan la investigación y la persecución del delito.
